La Orquesta Filarmónica de Málaga, durante su actuación de anoche en el Teatro Cervantes. Marco Antonio de la Ossa

El Teatro Cervantes de Málaga acogió los días 13 y 14 de febrero el décimo programa de la actual temporada de abono de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), dirigida en esta ocasión por su titular, el maestro José María Moreno. Además, en la segunda velada, la agrupación de la Costa del Sol cumplió 34 años en activo. Antes de iniciar el recital, el propio conductor recordó esta efeméride e invitó al público a entonar junto con la formación el Cumpleaños feliz. Después, trasladaron al sonido un programa de dos horas de duración en dos partes, descanso incluido, en el que también contaron con la destacada participación del pianista Juan Pérez Floristán como solista. 

El concierto arrancó con la suite de El Señor de los siete mares, pieza creada a partir de la partitura original que el checo nacionalizado estadounidense Erich Wolfgang Korngold (1897-1957) compuso en 1940 para la película The Sea Hawk, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Errol Flynn. Tanto el director como la formación destacaron en una lectura dinámica, evocadora y vibrante.  

A continuación, Juan Pérez Floristán (1993) evidenció los múltiples motivos por los que se le considera una de las figuras más sobresalientes del panorama pianístico actual. Su trayectoria ha estado marcada por actuaciones en salas de prestigio como el Wigmore Hall de Londres, la Filarmónica de Berlín o el Carnegie Hall de Nueva York. El sevillano también se alzó con los primeros premios del Concurso Internacional de Piano de Santander «Paloma O’Shea» en 2015 y el del Concurso de Piano de Tel Aviv «Arthur Rubinstein» en 2021. 

En los cuatro movimientos en los que se estructura el Primer Concierto para piano y orquesta en mi bemol mayor, S. 124, del húngaro Franz Liszt (1811-1886) (Allegro maestoso, Quaisi Adagio, Allegretto vivace. Allegro animato y Allegro marziale animato), Floristán mostró una ejecución detallista, precisa, lírica y plena en matices en la que combinó capacidad de transmisión, virtuosismo técnico y musicalidad. Tras agradecer al público su acogida y la extensa ovación con la que le premiaron tanto a él como a la orquesta y al director, ofreció en solitario como propina el Preludio en sol mayor del ruso Sergei Rachmaninov (1873-1943). 

Tras el descanso, la OFM y José María Moreno interpretaron la exigente y extensa Primera Sinfonía en la bemol mayor, op. 55, del británico Edward Elgar (1857-1934). La partitura, dividida en cuatro movimientos (Andante. Nobilmente e semplice, Allegro molto, Adagio y Lento-Allegro), resalta por su notable carga expresiva. La ejecución de la orquesta, implicada, contrastante, sólida y vibrante, junto a la subrayada labor de un director concentrado, enérgico y de gestos precisos y envolventes, sirvieron para poner un brillante punto final a un recital muy completo. 

Por último, aprovechamos también este espacio para felicitar a todos los músicos, trabajadores, colaboradores y patrocinadores de la Orquesta Filarmónica de Málaga por su aniversario y su excelente estado de salud. Dicho sea de paso y por si puede ser interesante para otras ocasiones, quizá esta fecha y el hecho de contar con un intérprete andaluz tan destacado como Juan Pérez Floristán en el programa, por supuesto sin dejar de lado paradas en propuestas clave de la historia de la música académica de muy distintas latitudes y etapas, hubieran sido buenas excusas para incorporar al programa alguna pieza vinculada, de una u otra manera, a esta tierra.