
La Colección del Museo Ruso ha inaugurado este miércoles Valery Katsuba. Realismo romántico I. Fotografías (2000–2025), primera parte de un proyecto expositivo en dos capítulos dedicado a los 25 años de trayectoria del creador bielorruso afincado en Madrid. La muestra, comisariada por Sebastiá Mascaró, presenta más de 40 obras entre fotografías y piezas videográficas, que revelan la evolución del lenguaje visual del artista y su permanente diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo.
El trabajo de Katsuba parte de la fotografía analógica y de una profunda atención por el cuerpo humano, el gesto cotidiano, la luz y la composición. Su manera de mirar se nutre de la pintura, la escultura, la danza y la arquitectura, construyendo imágenes donde conviven la disciplina y la emoción. Esta primera entrega, que se podrá contemplar hasta el 30 de mayo de 2026, ofrece cuatro series fundamentales dentro de su producción: ¡Buenos días, Madrid!, La Mañana, una selección de Phiscultura y un conjunto de trabajos vinculados a la tradición académica donde el artista conecta la herencia clásica con sensibilidades actuales.
Series
El recorrido comienza con un homenaje a la práctica académica que unió a la Academia Imperial de Bellas Artes de San Petersburgo y a la Real Academia de San Fernando de Madrid: la elección de modelos vivos cuyas proporciones evocaban la armonía de las esculturas clásicas. Katsuba establece un vínculo entre esa herencia y el presente a través de retratos que relacionan gimnastas, bailarines y atletas contemporáneos con esculturas clásicas.
La selección de Phiscultura refleja la importancia de la cultura física a lo largo del siglo XX y cómo influyeron y marcaron en los 2000 los deportes profesionales y de aficionados. Las imágenes capturan el esfuerzo, la disciplina y la búsqueda de equilibrio entre fuerza y espiritualidad, convirtiendo a sus protagonistas en metáforas del tiempo y de la condición humana.
En La Mañana, realizada entre 2008 y 2020 en Londres, Nueva York, San Petersburgo, Santiago de Chile y Mallorca, el creador bielorruso se detiene en el instante en que el cuerpo despierta al día. Son imágenes en las que el movimiento aún no ha comenzado y retrata a sus protagonistas en espacios privados o anónimos –habitaciones, patios, interiores domésticos– donde la luz primera acaricia los gestos y revela una quietud casi sagrada. Es un tiempo de introspección y autoconocimiento donde cada personaje parece conversar consigo mismo. El artista capta la belleza del recogimiento: la atención sobre el cuerpo, el silencio del pensamiento, la conciencia del propio ser.
Madrid
La exposición incluye una de las series más recientes y simbólicas: ¡Buenos días, Madrid!, donde la ciudad aparece como escenario y como cuerpo, respirando a través de sus gestos humanos, sus luces y sus silencios. Varias de las obras que integran esta serie han sido realizadas de forma inédita durante el último año en las salas del Museo Nacional de El Prado, concebidas expresamente para estrenarse en el marco de esta retrospectiva. En ellas, las bailarinas de la Academia de Nacho Duato, junto a otros modelos, dialogan con obras pictóricas emblemáticas y con los espacios del propio museo creando una experiencia exclusiva para esta exposición.


































