
La Plaza de Toros de La Malagueta acogió en la noche del sábado 18 de julio de 2026 una de las citas más esperadas de la sexta edición del 101 Music Festival Costa del Sol con la actuación de Loquillo (1960). El cantante barcelonés presentó en la capital de la Costa del Sol la gira Corazones legendarios, un recorrido por algunas de las composiciones más representativas de su repertorio en un concierto que combinó carácter, evocación y referencias que bordeó las dos horas de duración.
José María Sanz Beltrán, conocido artísticamente como Loquillo, inició su carrera a finales de los años setenta y construyó, primero con Loquillo y Los Intocables y más tarde con Loquillo y Trogloditas, uno de los cancioneros más sólidos de la escena del rock español. A lo largo de las décadas incorporó influencias procedentes de la literatura, la poesía y el rock internacional siempre desde una identidad artística claramente reconocible. Las aportaciones de autores como Sabino Méndez, Gabriel Sopeña o Igor Paskual contribuyeron decisivamente a consolidar un repertorio que continúa ocupando un lugar destacado dentro de la música española.
Corazones legendarios es el título que comparten la gira con el álbum doble publicado por Warner Music Spain en 2025. El proyecto revisó algunos de los grandes clásicos de su repertorio mediante nuevas grabaciones junto a Leiva, Dani Martín, Coque Malla, Andrés Calamaro, Raphael, Bunbury, Miguel Poveda, Manolo García, Iván Ferreiro, Miguel Ríos, Alaska, Los Secretos o Ismael Serrano, entre otros. Con este nombre, además de reivindicar el valor de la colaboración artística, rinde homenaje al álbum y a la canción «Legendary hearts» (1984, RCA Records) de Lou Reed (1942-2013).
Loquillo apareció acompañado por una banda de extraordinario nivel formada por Josu García e Igor Paskual a las guitarras, Alfonso Alcalá al bajo, Laurent Castagnet a la batería, Germán Sanmartín a los teclados y al acordeón y Dani Herrero al saxofón. En conjunto, ofrecieron un sonido compacto, equilibrado y plenamente identificable. Con buen criterio, Loquillo ofreció su tradicional y conocido elenco de poses, miradas y evoluciones en escena. Además, cedió a cada instrumento su instante protagonista sin perder nunca la cohesión del conjunto.
La puesta en escena apostó por una iluminación que acompañó el desarrollo del concierto con eficacia. De esta forma, el protagonismo recayó en las canciones y en el trabajo colectivo de la banda. El repertorio realizó un amplio recorrido por distintas etapas de su producción artística. Iniciaron el recital con “En las calles de Madrid” en formato de quinteto (guitarras, bajo, batería y voz), mantenido en “Línea clara”, “María”, “Pégate a mí” y “Creo en mí”. Se incorporaron los teclados en “El hombre de negro” y el saxofón en “Los buscadores”, ya con toda la agrupación en escena.
El “Loco”, entre jaleos del público, se quitó las gafas de sol en “El hijo de nadie” y saludó por primera vez en el concierto a Málaga y Andalucía. Continuó con “Salud y rock and roll”, “Cruzando el paraíso” y “El rompeolas”. El barcelonés aludió después a Borges y su idea de que el “yo” y la identidad son un tejido que integran las personas que conocemos, los lugares que visitamos y habitan nuestros recuerdos, los libros que leemos, las historias y los encuentros que nos marcan.
Ya en la recta final, se sucedieron “Memoria de jóvenes airados”, “Rock suave”, “El último clásico”, “Rey del glam”, “Rock ‘n’ roll star”, “La mataré”, un “Ritmo del garaje” con letra actualizada que cambia a la madre por la hija, “Feo, fuerte y formal” y “Cadillac solitario” entre la algarabía generalizada y el apoyo de un público que, de forma mayoritaria, conocía y cantaba las canciones de principio a fin.
Más allá de los temas concretos que integraron el repertorio, el espectáculo volvió a reivindicar el valor de un cancionero que continúa dialogando con distintas generaciones gracias a su solidez, el nivel de la banda y a una propuesta que mantiene intacta su identidad. El 101 Music Festival Costa del Sol volvió a demostrar el acierto de una programación, la de su sexta edición, basada en la diversidad.

































