Ara Malikian, durante su actuación de anoche en la plaza de toros de La Malagueta. Hugo Cortés

En un ciclo creciente como el 101 Music Festival Costa del Sol de Málaga, en el que se apuesta de forma evidente por la diversidad y el eclecticismo, la presencia de Ara Malikian aporta virtuosismo instrumental y contraste al cartel de 2025. Su propuesta, a medio camino entre la música académica, la músicas populares urbanas, el jazz, el tango, el gypsy, el flamenco, la música de cine, el humor y la performance, también aglutina generaciones y geografías. En la noche del sábado 19 de julio de 2025, y con una plaza de toros de La Malagueta en la que se dieron cita unos 3.000 espectadores, el violinista libanés de ascendencia armenia nacionalizado español y su cuarteto acompañante ofrecieron una experiencia escénica intensa, imaginativa y divertida de más de cien minutos de duración. 

No es casual que su figura despierte tanto entusiasmo como controversia. A lo largo de los años, Malikian (1968) ha preferido opinar de forma pública sobre muy diversos temas y ha levantado alguna que otra ampolla. Así, ha cuestionado sin tapujos los códigos de ciertas convenciones ligadas a la escena de la música académica. «La actitud del músico clásico ha hecho mucho daño a la música», declaró en una entrevista. En ella, puso el foco la solemnidad impostada y la arrogancia de algunos de sus intérpretes. En otra ocasión afirmó que “el 80% de los directores no son muy buenos”. En este caso, atendió a las estructuras jerárquicas y conservadoras establecidas que, en su opinión, lastraban de forma directa la libertad interpretativa. 

En ambas situaciones, recibió no pocos comentarios en contra que criticaban su supuesta falta de conocimiento de los repertorios, motivo por el que había terminado desdeñando de ellos, su manera poco canónica de tocar el violín entre saltos, cabriolas, piruetas, carreras y gestos y otras muchas consideraciones. 

Foto: Hugo Cortés

Dicho sea de paso y desde la visión de una persona también formada en música académica y que la consume y disfruta de forma habitual, la existencia en nuestros días de cánones formativos e interpretativos estandarizados de los que es muy difícil extrapolarse, la creencia que los nuevos repertorios y compositores actuales perdurarán per se y por decreto en tiempos venideros poniendo en juego una especie de futurología musical, la partitura como objeto de culto del que no se puede salir un milímetro y la supuesta superioridad de la clásica sobre otras escenas son otras de las creencias, mantras y situaciones que continúan repitiéndose e inculcándose a las nuevas generaciones en no pocas ocasiones de forma errónea o desenfocada. 

Si retornamos al concierto, enmarcado en su gira Intruso, denominada de esta manera al recoger algunas de las sensaciones que Malikian ha sentido o le han señalado en diferentes momentos de su vida, se acompañó, como mencionamos, de un cuarteto de altos vuelos a los que conoció treinta años atrás, según su relato, con motivo de un estreno en Cuba (piano-teclados, bajo/contrabajo, guitarra eléctrica/acústica y batería).

Su directo en Málaga pareció seguir la estructura de anteriores producciones. La palabra, en forma de hilarantes presentaciones que toman forma de pequeños monólogos entre temas, también tiene importancia, aunque el violín, entendido como una parte más de su cuerpo, es el principal protagonista. Así, fue combinando piezas más extensas y exigentes con otras más pausadas, líricas y contenidas, en ocasiones con curiosos nombres, como Niño rata, apelativo señalado por el hijo de Malikian, Kairo, para una de sus composiciones a las que no encontraba el nombre adecuado.

Foto: Hugo Cortés

Además de interpretar propuestas propias, también homenajeó al violinista y compositor italiano Niccoló Paganini (1782-1840), su ídolo, partiendo de su Capricho n.º 24, al bandeonista y director argentino Astor Piazzolla (1921-1992) y su Fuga y misterio o al guitarrista Paco de Lucía (1947-2014) y su Zyryab

Pisando flores, una de sus piezas más emblemáticas, final con carrera incluida entre piano y batería y una Nana dedicada a las personas que sufren en los conflictos actuales con Malikian recorriendo el ruedo entre el público pusieron el punto final a un nuevo concierto exitoso dentro de la programación de 2025 del 101 Music Festival Costa del Sol de Málaga.