
El organista, pianista y compositor aragonés Carlos Paterson sobresalió en la primera cita del Festival de Música Órgano & Alia, iniciativa impulsada por la Fundación Málaga. El concierto tuvo lugar en la bellísima Basílica de Santa María de la Victoria, uno de los templos más significativos del patrimonio artístico, histórico y religioso de Málaga. Su arquitectura, marcada por la amplitud de la nave central, la riqueza decorativa del interior, su espectacular camarín barroco, el atractivo de sus esculturas y la solemnidad del conjunto monumental convierte este espacio en un escenario particularmente adecuado para disfrutar de la música en vivo. Además, y como pudimos comprobar y disfrutar, el templo y su acústica favorecen la expansión del sonido del órgano.
Con respecto a Carlos Paterson, en su carrera ha combinado la actividad concertística con la composición y la docencia. Galardonado con el Premio Internacional de Composición “Cristóbal Halffter”, ha grabado para distintos sellos discográficos y es autor de obras para piano, música de cámara, repertorio coral y sinfónico. Doctor en Historia, ejerce como catedrático de órgano en el Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de Valencia. También participa activamente en iniciativas pedagógicas y concursos internacionales.
El programa que el aragonés confeccionó para la puesta de largo de esta edición de Órgano & Alia permitió recorrer distintos momentos de la historia de la música para este instrumento. De esta manera, incluyó referencias de la tradición española de las épocas renacentista y barroca hasta el repertorio romántico europeo y la creación actual.

El recital se abrió con la “Batalla de 6º tono” de Joseph Ximénez (ca. 1600-1672), página característica del repertorio organístico hispano. A continuación, las célebres “Diferencias sobre Guárdame las vacas” de Luys de Narváez (ca. 1500-1552), originalmente concebidas para vihuela, adquirieron en el órgano una dimensión sugerente gracias a la claridad del fraseo y al cuidado tratamiento de las líneas contrapuntísticas.
El programa continuó con los “Cuatro versos” de fray Emanuel Narvajas (siglo XVIII) y la “Pastoral” de Félix Máximo López (1742-1821), páginas que en las que se evocó la tradición litúrgica del órgano ibérico. En ellas, Paterson optó por una interpretación de carácter contemplativo en las que destacó el lirismo de los registros y la fluidez de la línea musical.
La “Batalla de clarines” de José de Nebra (ca. 1700-1785) aportó uno de los momentos más brillantes del recital. Su carácter festivo y su escritura expansiva permitieron apreciar la riqueza tímbrica del instrumento de la basílica de la Victoria y el dominio del intérprete en la articulación de las secciones contrastantes.
A continuación, y en lo que se puede considerar una segunda parte del programa, el organista turolense amplió el horizonte estilístico aproximándose al repertorio francés. Así, la “Élévation” de Organiste liturgiste, op. 65, de Alexandre Guilmant (1837-1911) introdujo un clima de recogimiento. Mientras, la “Invocazione” op. 151, de Mel Bonis (1858-1937) aportó una dimensión expresiva delicada. Entre ambas piezas se escuchó la “Fantaisie contemplative. Une méditation sur Salve Regina” (2021) del propio Carlos Paterson, partitura que parece referir a la tradición espiritual del repertorio organístico desde un lenguaje actual.

El recital culminó con el monumental “Choral nº 3 en la menor, FWV 40” de César Franck (1822-1890), en el que Paterson desplegó una interpretación de amplio aliento en la que destacó su dimensión expresiva.
El concierto confirmó, en definitiva, la capacidad de la música para órgano de dialogar con los espacios históricos que la acogen. En la Basílica de la Victoria, se combinaron el patrimonio arquitectónico y artístico, la dimensión espiritual del repertorio y del instrumento, la solvencia interpretativa de Carlos Paterson y una diversidad de estímulos estéticos para los asistentes.
Por último, nos referiremos al Festival de Música Órgano & Alia. La programación principal del ciclo organizado por la Fundación Málaga incluye seis conciertos. Tras este primer recital, el organista alemán Johannes Skudlik protagonizará la segunda cita el 21 de mayo en la Colegiata de San Sebastián de Antequera. La programación continúa el 12 de septiembre con la actuación de Javier López en la Iglesia de Nuestra Señora del Reposo de Campillos. El 23 de octubre, la Basílica de Santa María de la Victoria volverá a ser escenario del festival con una propuesta conjunta del Aula de Trompeta del Conservatorio Superior de Música de Málaga junto a Teresa Molero y Antonio del Pino. En conjunto, interpretarán música para órgano a cuatro manos.
La programación proseguirá el 27 de noviembre con el espectáculo “Flamenco por un tubo”, protagonizado por Bonela Hijo (cante), Bonela Chico (guitarra) y Antonio del Pino (órgano) en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Málaga. Finalmente, el festival concluirá el 11 de diciembre con un concierto en este mismo templo que protagonizará el organista Nicola Cittadin (órgano) al Coro del Colegio de Arquitectos y el Ensemble “De Voces” de Marbella, dirigido por Anabel Sánchez.
A esta programación se suma un ciclo itinerante denominado “Festival Barroco” que amplía el alcance territorial del proyecto gracias a cuatro conciertos adicionales. Este ciclo se desarrollará en distintos espacios patrimoniales de la provincia de Málaga: el Patio del Hospital de la Caridad de Coín (8 de mayo), el Claustro del Convento de San Francisco de Vélez-Málaga (29 de mayo), la Ermita de Nuestra Señora de Monsalud de Alfarnate (29 de agosto) y la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Cortes de la Frontera (26 de diciembre). Estos recitales serán interpretados por una formación integrada por soprano, trompeta, clavecín y órgano.

































