
En ocasiones, los conciertos no solo son celebraciones musicales, ya que incorporan y añaden distintos sentidos, matices, significados y significantes a sus características y funciones habituales. Quizá esto sucedió en el recital de El Kanka en el 101 Music Festival Costa del Sol del viernes 18 de julio de 2025 en la plaza de toros de La Malagueta. No lo tenía fácil el malagueño, ya que jugaba en casa de nuevo tras ser pregonero en la Feria de Málaga de 2024 y llenar en dos jornadas consecutivas en el Teatro Cervantes de la Capital de la Costa del Sol el pasado marzo. El boquerón logró superar aforo gracias a los más de 3.000 asistentes implicados, identificados y orgullosos del sentido y sensibilidad musical que el cantante, guitarrista y compositor continúa atesorando en una carrera medida, trabajada, cuidada al milímetro, plena en humildad, cercanía, honestidad, talento, humor e inteligencia poética y musical.
Me permitirán que partamos del perfil que aportamos en este mismo medio (somos reincidentes confesos) en la crítica al concierto que El Kanka ofreció el 4 de octubre de 2021 en el Teatro Cervantes de Málaga. No obstante, Juan Gómez Canca (1982) ha logrado alcanzar un puesto de privilegio en el ámbito en la industria musical española. Así, ha recorrido pequeños espacios de muy diferentes latitudes (por fortuna, lo continúa haciendo), ha actuado en grandes escenarios y festivales de muy diversas latitudes y prefiere ver el mundo desde su propia discográfica, A Volar Music.
Su propuesta musical se enclava en la llamada canción de autor actual. Se fundamenta en una poesía reflexiva, inteligente, cantable, burlona, optimista, crítica, positiva, sarcástica, motivadora, filosófica, personal y, sobre todo, necesaria. Se sustenta también en una subrayada técnica guitarrística y una voz magnética y cercana. Además, juega, combina, maneja, disfruta y se acerca a muy diferentes estilos y estéticas, entre los que se pueden citar los ritmos caribeños, latinoamericanos, el flamenco o los ecos de carnaval.
Su banda acompañante es una garantía en todos los sentidos. Juan Rubio ‘El Manin’ (percusión y coros), Álvaro Ruiz (guitarra, bouziki y coros), José Benítez (batería), Pedro Campos (bajo) y Carlos Manzanares ‘Avatar’ (acordeón, saxo, percusión y coros) suelen secundarle, complementarle y proyectarle en todos los sentidos, como también aconteció en esta ocasión.

A dieta de dietas y Ay, vida mía sirvieron, poco después de las 22:10 h., como inicio del recital y evidencia de la puesta en escena, pensamiento y manera de entender el mundo y la música de El Kanka. Saludó con intensidad y cierto sentido de la responsabilidad a los boquerones y boqueronas presentes. En esta bienvenida, indicó que no sabía si estaba abusando de Málaga o la capital de la Costa del Sol estaba abusando de él, ya que, en los dos últimos años, había vivido situaciones, reconocimientos e instantes recurrentes y memorables.
Querría evidenció que el público no había acudido solo a escucharle, ya que, de forma mayoritaria, conocía y entonaba de forma implicada y con sentimiento las letras de sus canciones de principio a fin. Guapos y guapas, Por tu olor, baile guitarrero incluido, y Para quedarte continuaron el recorrido que El Kanka planteó por distintos momentos de su discografía.
Dedicó a continuación Sí que puedes, un tema que debería trabajarse y aprenderse de memoria en los colegios e institutos, a Down Málaga, asociación presente en el evento. Sabéis quiénes sois y Cuerpo escombro precedieron a tal vez su mejor canción, una Andalucía que merecería convertirse en himno oficioso de esta región, estar presente en los currículos escolares y entonarse en actos diversos por derecho.

Quiso después bailar con el público, Volar y aproximarse a los ritmos ternarios antes de presentar a su agrupación. Tras Vengas cuando vengas subió revoluciones con Lo mal que estoy (y lo poco que me quejo), mostró talante combativo con A desobedecer y, tras la salida y posterior entrada a escena litúrgica consiguiente, Canela en rama, reflejo de Ketama incluido, y No se dice suerte, entre ecos latinos, sirvieron para cerrar su concierto, saludo incluido final con Digan lo que digan, del jerezano Manuel Alejandro y popularizada por el linarense Raphael, de fondo.
En definitiva, El Kanka y su excelente formación sobresalieron en el 101 Music Festival Costa del Sol de Málaga en una noche, fantástico sonido y organización incluido, en que el terral no logró disminuir la entrega de artistas y público. No es fácil ser profeta en tu tierra, como él mismo mencionó de forma velada. En otros ámbitos, como el de la gestión cultural, y lugares, en ocasiones en forma de mantras engañosos de supuestas apuestas por la gente empadronada y oriunda del lugar, las oportunidades nunca llegan a cristalizarse y se cierran las puertas con alevosía y sin decoro en las narices de los locales. Tal vez, sin quererlo, Juan Gómez Canca, en este ámbito, también nos muestra el camino.



































