
La 36ª Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga acogió con entradas agotadas el viernes 7 y el domingo 9 de marzo de 2025 la representación de una de las óperas más interpretadas en los teatros de todo el mundo: Aida (1871), de Giuseppe Verdi (1813-1901). La producción que se pudo disfrutar en la capital de la Costa del Sol, basada en la escenografía que Franco Zeffirelli diseñó para el centenario del compositor en 2001, destacó por una puesta en escena multitudinaria, plena en detalles y estímulos: sumando músicos, cantantes y bailarinas se superaba la centena de artistas. Todos ellos recibieron una ovación final de más de diez minutos de duración.
Dirigida musicalmente por Óliver Díaz y con Vivien Hewitt en la dirección escénica, el montaje ha contado con un reparto de gran nivel encabezado por unos sobresalientes Rocío Ignacio (Aida), Jorge de León (Radamés), Olesya Petrova (Amneris) y Carlos Álvarez (Amonasro). Junto a ellos, ofrecieron una subrayada actuación Rubén Amoretti (Ramfis), Luis López (rey de Egipto), Laura Orueta (sacerdotisa) y Francisco Arbós (mensajero). También rayaron a gran altura tanto el Coro Titular del Teatro Cervantes de Málaga – Intermezzo, dirigido por Pablo Moras, como la Orquesta Filarmónica de Málaga.

Desde su estreno en 1871 en la Ópera de El Cairo, Aida se ha convertido en sinónimo de grandiosidad. La obra, ambientada en el Egipto faraónico, presenta una historia de amor imposible entre la princesa etíope Aida, convertida en esclava, y el general egipcio Radamés, quien, a su vez, es pretendido por la princesa egipcia Amneris. Entre intrigas políticas y sentimientos encontrados, el desenlace trágico se consuma con la condena de Radamés a ser enterrado vivo. Aida decide compartir con él este destino.
Uno de los puntos fuertes de la producción del Cervantes se sitúa en la escenografía original de Franco Zeffirelli, ya que transporta al espectador a la visión idealizada del antiguo Egipto que Verdi pudo pensar al concebir la ópera. Por su parte, la dirección de escena de Vivien Hewitt pareció plantear un equilibrio entre la majestuosidad de los decorados y la intimidad de los conflictos emocionales que vertebran la partitura. El vestuario, diseñado por Anna Anni, conjunta telas y ornamentos que aportan riqueza visual a la propuesta. Además, la iluminación de Gianni Mirenda potencia los momentos de mayor tensión dramática e imbuye en una atmósfera cinematográfica a la representación.
Como apuntamos, el reparto vocal ha sido uno de los grandes pilares de la noche. Rocío Ignacio, en el papel de Aida, ha evidenciado su capacidad de transmisión gracias a una voz cálida y expresiva, una emisión sólida y un fraseo de gran lirismo. Jorge de León (Radamés) demostró una marcada potencia vocal y una marcada y convincente presencia escénica. En el rol de Amneris, Olesya Petrova brilló con viveza en los momentos de mayor dramatismo. Mientras, Carlos Álvarez (Amonasro) ofreció una interpretación muy completa tanto en el ámbito vocal como en el actoral. De la misma manera, Rubén Amoretti (Ramfis) destacó en intensidad vocal.

Desde el foso, Óliver Díaz condujo con riqueza de matices, variedad de tempi y profundidad a la Orquesta Filarmónica de Málaga. De esta manera, planteó una propuesta equilibrada, brillante y envolvente entre los instantes de mayor intimismo y los épicos y multitudinarios. Por su parte, el Coro Titular del Teatro Cervantes de Málaga – Intermezzo, dirigido por Pablo Moras, fue otro de los grandes protagonistas de la noche. No obstante, su interpretación estuvo marcada por la notable homogeneidad en las secciones y por la grandiosidad y transcendencia de las escenas corales.
En definitiva, la combinación de voces, instrumentos, iluminación, vestuario, decorado, danza, escenografía, dirección musical, artística y otros apartados han contribuido en que la Aida de la 36ª Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga se pueda considerar un espectáculo integral.

































