Souvenir, próximo estreno de Factoría Echegaray

Factoría Echegaray es un proyecto nacido de una iniciativa de los teatros municipales que persigue, entre otros objetivos, crear y consolidar un centro de producción de espectáculos propios, promocionar la escena local o ayudar a sostener un tejido reconocible para atraer públicos. Los puercosEl proceso, Rama, La presaMonogamia y El último beso, de Jerónimo Cornelles, son las obras estrenadas hasta ahora.

El texto de Cornelles, con escurridizas referencias al cine de Almodóvar, propone un periplo abarrotado de cuestiones válidas junto a respuestas no siempre recurrentes. El encuentro entre la mujer y la amante de un hombre que espera para ser desconectado de la vida es el punto de partida de una historia en donde Dimas, un psicólogo tetraparético, ocupará el tercer lado del inesperado triángulo. Más allá del notable trabajo de los actores —es conveniente destacar el papel de Alejandra Cid como Erika—, cabe brindar por un aprovechamiento total de los recursos escénicos y un surrealismo siempre en deuda con el humor. El último beso se pudo ver hasta el pasado 28 de mayo en el Teatro Echegaray.

Souvenir, la obra que está dirigiendo Fran Perea, será el último montaje de la temporada. El texto de Pablo Díaz Morilla se centra en la figura de Solomon Shereshevski, “el primer caso conocido de hipermnesia en la Rusia a principios del siglo XX”, según explicó el propio Perea en los ensayos abiertos a la prensa celebrados el lunes 29. “Shereshevski —comentó a los medios— no podía olvidar nada de lo que le ocurría, y tenía asociada esta dolencia a la sinestesia: asociaba olores y colores a las palabras. Pablo Díaz Morilla suele usar hechos reales para reflexionar sobre las preocupaciones del ser humano, y con esta función hace un bonito homenaje a la memoria y a la importancia de los recuerdos en nuestra vida”. El reparto está compuesto por Esther Lara (Magda), Steven Lance (Doctor Luria) y Ángel Velasco (Solomon).

Souvenir, pieza con la que Fran Perea debutará como director teatral, ofrecerá pases en el Teatro Echegaray del martes 13 de junio al domingo 18 la primera semana, y del miércoles 21 al domingo 25 la segunda, con doble sesión el sábado 24 ya que habrá función del vermú a las 12.30 horas.

Foto: Teatro Echegaray.

[Teatro] Los universos paralelos (Teatro Cervantes, 22.04.2017)

No se concibe muerte más desgarradora que la de un hijo. Hay términos para clasificar a aquellas personas que pierden a sus padres o a su pareja, pero no existe ninguno para quienes sufren el más terrible de los trances. El horror, agazapado, siempre está presente. Federico Luppi intentaba definirlo en Martín (Hache), película dirigida por Adolfo Aristarain en 1997: “No es quererlo, es peor. Es mucho más fuerte, quieres estar siempre con él. Pero sabes que no puede ser. Es miedo a que le pase algo, a que sufra. No puedes ni pensar en que se puede morir, te duele pensarlo, te da pánico porque sabes que si eso llega a pasar no vas a sufrir ni te va a doler: te va a destruir. Vas a dejar de existir aunque sigas viviendo. Si se muere te mueres con él, así de sencillo”.

Los universos paralelos nos sitúa en el duelo por la muerte de Dani, el único hijo de Patricia (Malena Alterio) y Alberto (Daniel Grao). Han pasado ocho meses desde la tragedia y Patricia, vestida de negro de pies a cabeza, apenas levanta cabeza. No le ayuda el pasar todo el día en casa rodeada de recuerdos y paredes que aún reflejan los correteos del niño de arriba abajo. El cuarto de Dani, situado en la parte superior del piso, permanece intacto entre cajas con ropa, juguetes y una cama que luce siempre limpia y ordenada, nunca ya deshecha de un día para otro. La habitación parece mostrarse como una losa permanente para los distintos personajes que charlan y discuten en la planta baja. Además del matrimonio protagonista, también pasean su sufrimiento sobre las tablas la hermana de Patricia, Lucía (Belén Cuesta), la madre de ambas, Lola (Carmen Balagué), y David (Itzan Escamilla), el chico que atropelló mortalmente a Dani. Juntos intentan encontrar la manera de convivir con el recuerdo y mitigar la pena, ya que el dolor, como nos confirma Lola —que también perdió a un hijo—, nunca desaparece.

David Serrano, que hace unos meses presentó Cartas de amor en el Cervantes, dirige este texto instructivo escrito por David Lindsay-Abaire en 2006 bajo el nombre de Rabbit hole. Estrenada el pasado mes de marzo en el Palacio Valdés de Avilés, Serrano define Los universos paralelos como una obra optimista, divertida y hasta terapéutica. Y lo es, pero conviene apuntar que aquí el drama vence a la comedia por la aplastante inercia y transcendencia de lo ocurrido. Las risas, que las hay, provienen de un territorio más ordinario y previsible pero igualmente liberador: un puntal al que aferrarse contra viento, marea y todo tipo de pérdidas afectivas. Notable y generosa es la labor de actores y actrices, vital en un trabajo coral como este. Dentro del reparto centellea el desparpajo de una Belén Cuesta que, junto a Carmen Balagué, ofrecen las vías de escape necesarias ante semejante oscuridad. Pero son los personajes de Daniel Grao y Malena Alterio, que progresivamente irá aireando espacios y volviendo al color en su vestuario, los que delinean y muestran con precisión el aprendizaje que Lindsay-Abaire y Serrano nos proponen. Un manual de instrucciones al que, lejos de la ficción, nunca se debería recurrir.