Una imagen de 'Gypsy'. Teatro del Soho Caixabank

El compromiso de Antonio Banderas con Málaga, el teatro musical y el proyecto que encabeza a pie de obra, en las oficinas y en los medios de comunicación en el Teatro del Soho Caixabank de la capital de la Costa del Sol evidencia un nuevo paso adelante con el sobresaliente montaje y desarrollo de Gypsy, cuarta producción propia de este espacio tras A chorus line, Godspell y Tocando nuestra canción.

Estrenado en 1959, este clásico de Jule Styne (música), Stephen Sondheim (letras) y Arthur Laurents (libreto) está considerado como uno de los máximos exponentes del teatro musical estadounidense. La trama se inspira en las memorias de la actriz y vedette Gypsy Rose Lee (1911-1970) y en su relación con una madre implacable y omnipresente capaz de todo por convertir a su hermana, en primer lugar, y a ella, en segundo, en estrellas del vodevil al precio que fuera. 

Amante del arte, Rose Lee contó con obras de Pablo Picasso en su domicilio. Incluso, el artista malagueño fue un declarado y ferviente admirador suyo. Además, la norteamericana no dudó en apoyar de forma abierta al bando republicano en el marco de la guerra civil española. De esta manera, recaudó fondos para ayudar a los niños que sufrían el conflicto bélico en primera persona en esos dramáticos instantes de nuestra historia.  

Como se pudo comprobar de nuevo, el Gypsy de Banderas, que también actuó como director escénico de un montaje de tres horas y veinte minutos de duración, descanso incluido, camina en la misma línea de éxito y compromiso de sus precedentes. Así, sigue subrayando la apuesta y el fantástico trabajo del malagueño y de su equipo en una producción cuidada al milímetro en la que se dan la mano virtuosismo técnico, riqueza y brillantez vocal e instrumental y una puesta en escena dinámica y emocionante en matices, estímulos y emociones.   

En primer lugar, cabe resaltar la sobresaliente propuesta musical de la Orquesta Larios Pop. Dirigida por Arturo Díez Boscovich y compuesta por veintiséis músicos que actúan en riguroso directo y sin ningún sonido, base o secuencia pregrabada de apoyo, la formación ofreció una interpretación vibrante, magnética y plena en matices de la icónica partitura de Styne y Sondheim. Sin duda, por méritos propios esta agrupación se ha convertido en el referente principal del género a nivel nacional. 

También es oportuno subrayar el hecho de que Banderas apueste de nuevo por la música en vivo y por ofrecer las condiciones laborales que merecen todos estos intérpretes. Por desgracia, esta es una realidad poco habitual en este género y espacio de la industria musical patria. Además, y de forma demasiado asidua, abundan la lata como fondo, los horarios extenuantes y los trabajos precarios tanto para cantantes como para músicos y técnicos.  

Del mismo modo, hay que remarcar el trabajo de un equipo técnico, el del Gypsy malagueño, compuesto por cerca de sesenta personas. La escenografía de Alejandro Andújar y el rico y colorido vestuario diseñado por Antonio Belart y Rafael Garrigós transformaron la sala en un teatro de vodevil y burlesque de los años 20 y 30 del pasado siglo. De igual forma, la iluminación de Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos, las proyecciones de Joan Rodón y las creaciones pictóricas de José Luis Puche añadieron profundidad, riqueza y textura visual a la propuesta. 

En cuanto a los protagonistas, destacaron una intensa y vigorosa Marta Ribera (Rose), la capacidad de transformación de Lydia Fairén (Louise/Gypsy), la energía de Laia Prats (June), el carisma de Carlos Seguí (Herbie), la vertiente humorística de Carmen Conesa (Tessie Tura) y Marta Valverde (Mazeppa) y la voz de Lorena Calero (Electra). También sobresalió el resto de un elenco que conjuntaba a artistas de muy distintas generaciones en coordinación, implicación, disposición, talento y habilidad para dar vida en apenas instantes a personajes muy diversos y complementar muy distintas situaciones.

En definitiva, con Gypsy Antonio Banderas continúa en su exitoso afán de convertir a Málaga en el principal referente del teatro musical de Broadway a nivel nacional e internacional fuera de Estados Unidos. No se la pierdan: la cita es obligada hasta el 12 de enero de 2025 en la sala del Ensanche-Heredia.