
Un verano más, la provincia de Málaga alberga una gran cantidad y variedad de festivales, ciclos, propuestas y citas con la música en vivo. Entre muchos otros, los puntos más visibles tal vez se sitúan en el Starlite de Marbella, el Marenostrum de Fuengirola o el Festival Cueva de Nerja. Con respecto a la capital, el 101 Music Festival Costa del Sol cerró su cuarta edición el sábado 20 de julio de 2024 tras finalizar un programa que arrancó allá por el 31 de mayo. En su cartel del presente año han conjuntado una selección diversa de artistas del panorama musical nacional.
Organizado por el Grupo Mundo con el apoyo del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, Diputación de Málaga, 101tv y las Fundaciones Olivares y Cudeca, el cartel del 101 Music Festival de 2024 había contado de forma previa con artistas como Pablo López, Camela, Rozalén, Israel Fernández, David Bisbal, Antoñito Molina, la Film Symphony Orchestra, el evento solidario contra el cáncer infantil La magia de la vida, Luz Casal y Los Morancos.
La plaza de toros de La Malagueta, uno de los espacios escogidos para la celebración de estos recitales junto al pabellón Martín Carpena, acogió el sábado 20 de julio los tres conciertos que estructuraron la velada con la que finalizaron la propuesta de 2024.
Marilia Monzón (no confundir con la conquense Marilia Andrés, ex componente de Ella baila sola) fue la encargada de abrir una jornada que, además de a la música, tuvo a las elevadas temperaturas como acompañantes. La joven cantante y compositora canaria (2000) se dio a conocer para el gran público gracias a su participación en Operación Triunfo en 2018. Su primer trabajo de estudio, Prenderé una velita (Esmerarte, 2023), ha sido producido por Juan Manuel Latorre, guitarrista de Vetusta Morla. Como se pudo comprobar en un directo sensible y cercano, su propuesta se basa en un pop-folk abierto con influencias latinas.
A continuación, fue el turno de Nacho Sarria (1995). El malagueño, antiguo componente de la banda sevillana Los Labios, ha presentado recientemente su segundo álbum, El mundo es cruel (pero creo en él), producido por Paco Loco y masterizado en los estudios Sterling Sound. En el escenario del 101 Music Festival el guitarrista y compositor evidenció una propuesta fresca, intensa, cercana y de muy buen tono musical centrada en un pop rock abierto, sensible y atemporal que parece beber en The Doors, Pink Floyd, Led Zeppelin, Triana, el folk, el soul o la psicodelia, entre otros muchos estímulos y referencias.
Por último, Vetusta Morla hizo honor al título de uno de sus discos más conocidos y revolucionó La Malagueta con uno de los últimos conciertos de esta etapa. No obstante, los madrileños lanzaron a finales de abril de este año un comunicado en el que señalaban su separación temporal hasta presumiblemente 2026. En esa fecha y, al parecer, volverán a reunirse para compartir estímulos, energías, sensaciones y motivaciones y proyectar posibles propuestas de futuro. Sin querer ser agoreros, también cabe la posibilidad de que este posible punto y aparte se convierta en punto y final.
Sea como fuere, el sexteto de Tres Cantos (Juan Pedro Martín, voz; David García “el indio”, batería; Jorge González, percusión; Álvaro Benito Baglietto, bajo; Guillermo Galván, guitarra; Juan Manuel Latorre, guitarra/teclado) arrancó su trayectoria allá por 1998. Escogieron como nombre el de la tortuga de La historia interminable de Michael Ende. De forma curiosa, no fue hasta 2008 cuando lanzaron su primera grabación, el celebrado Un día en el mundo. Debido a que no encontraron apoyos en diferentes discográficas, decidieron crear su propio sello para editarlo, Pequeño salto mortal. Mapas (2011), La deriva (2014), Mismo sitio, distinto lugar (2017), Cable a tierra (2021) y Figurantes (2024) son sus otros trabajos de estudio.
Es difícil definir la propuesta musical de Vetusta Morla. La riqueza rítmica, métrica y tímbrica de sus canciones, pensadas en buena parte para el directo, unas letras crípticas y magnéticas, estribillos marcados y pensados para la participación del público, la personalidad, voz y amplio registro de su cantante, el nivel interpretativo, la capacidad de complementariedad y conjunción de los instrumentistas, su concepción de los conciertos como una experiencia y vivencia multisensorial, energética y catárquica para el espectador y un directo cuidado, trabajado y estudiado al milímetro pueden ser algunas de las claves de su éxito.
Entre muy buen sonido y excelente organización, iluminación y proyecciones, los madrileños iniciaron su concierto en Málaga cercanas las diez y media de la noche con la luna llena como invitada de excepción. Se mantuvieron cerca de dos horas en escena en un recorrido de diecinueve canciones y múltiples estímulos. Con Puentes, un creciente El discurso del rey, Fiesta mayor y Golpe maestro abrieron la velada. Tras ella, Pucho saludó por primera vez a la nutrida, implicada y agradecida concurrencia celebrando el privilegio que supone la música en directo. Pausaron a continuación revoluciones con Figurantes, aunque Un día en el mundo, La virgen de la humanidad y un Finisterre con referencias a Gibralfaro subieron de nuevo intensidad.
Continuaron el recital interpretando Ay, Madrid, Copenhague, Cantan los que ya no están (muy subrayada la introducción instrumental), Consejo de sabios y Catedrales. Mapas sirvió como nuevo punto de inflexión continuado con Te lo digo a ti, Sálvese quien pueda, Valiente y La cuadratura del círculo. Tras la liturgia de la primera despedida y nueva entrada, dijeron adiós a La Malagueta con Cuarteles de invierno y Los días raros. Los asistentes, algunos de ellos entre lágrimas, también bailaron hasta el apagón y los premiaron con una extensa e intensa ovación.
Esperemos que el conjunto deje el equipaje en la ribera, queme y difumine posibles y lógicos sinsabores, cansancios, tensiones o necesidades de cambios de rumbo. Ojalá vuelvan a necesitarse y conjuntarse en un futuro. Si no es posible, solo nos queda agradecerles su trabajo, profesionalidad, entrega y talento durante todos estos años. Bendita propuesta la vuestra, Vetusta Morla.


































