
En la tarde del viernes 5 de diciembre de 2025, la Orquesta Filarmónica de Málaga continuó su programación en la temporada 2025-2026 en el Auditorio Edgar Neville de la capital costasoleña. En esta ocasión, el segundo concierto del XIV Ciclo La Filarmónica frente al mar, articulado en dos partes con un brevísimo descanso entre ellas, contó con un estreno y dos poemas sinfónicos que forman parte del imaginario académico europeo.
Para esta ocasión, se invitó al director Chuhei Iwasaki (1987). El japonés, simpático y entregado, evidencia una destacada trayectoria internacional. Director titular de la Filarmónica de Pilsen desde 2021/2022, también ha trabajado con un buen número de orquestas en todo el mundo. En el ámbito discográfico, ha trabajado con el sello ARS Produktion y para la Radio Checa.
Además, en esta velada también participó el violinista y divulgador musical Santiago Pavón. En su participación en calidad de presentador, acercó al público algunas claves de las mismas antes de su interpretación con la colaboración de los intérpretes en una propuesta didáctica cercana a los conciertos pedagógicos.
El recital se inició con la primera interpretación en público del Concierto estigio para piano y orquesta, del jiennense Ramón Grau (1989), que asumió también el papel de solista. La partitura, dividida en tres movimientos (Luna sin nombre, Llagas de amor y Caronte), concebida en su segunda sección como un homenaje a Federico García Lorca (1898-1936), propone un viaje de simbología intensa, emocional, sonora, sensible y equilibrada.
En ella, el compositor y pianista ubetense desarrolla un lenguaje propio que bebe tanto de la tradición pianística española como de estéticas más actuales en forma de disonancias controladas, bloques rítmicos incisivos, tintes cinematográficos y descriptivos y una orquestación muy cuidada. El diálogo entre el piano y la orquesta se puede definir como una sucesión de tensiones, silencios y contrastes. En calidad de solista, Grau demostró su técnica, musicalidad y un fraseo poético al servicio del discurso global. Por su parte, Chuhei Iwasaki dirigió a la Filarmónica con una notable precisión.
Tras el receso, la OFM abordó dos de los poemas sinfónicos más célebres del ciclo Má vlast (1874-1879) de Bedřich Smetana (1824-1884): Vltava y Blaník. En la primera, celebrada y conocida por méritos propios, la orquesta ofreció una interpretación elegante, fluida y equilibrada. Iwasaki optó por un enfoque narrativo, minucioso y detallista. Por su parte, en la segunda la formación se mostró épica, enérgica y contrastante. En ambos casos, el público respondió con una intensa y prolongada ovación.
En definitiva, en el segundo programa del ciclo La Filarmónica frente al mar de la OFM la velada combinó divulgación, un estreno y grandes clásicos populares a los que siempre es oportuno regresar.

































