José Antonio García presenta su primer disco en solitario el próximo viernes 9 de noviembre en la Sala Trinchera


Lluvia de piedras es el debut en solitario de José Antonio García (Padul, Granada, 1961), el que fuera cantante de grupos esenciales de la escena de nuestro país como TNT o 091. Bajo la producción de Pablo Sánchez y del mismo José Antonio junto a El Hombre Garabato, su banda de acompañamiento, el álbum toma como referencia los sonidos garage de los años 60 y 70 para construir a partir de ahí un discurso propio y actual que transita entre la denuncia social, las relaciones personales o el paso del tiempo. Más cercano al punk de TNT que al rock de 091, Lluvia de piedras, editado el pasado verano, reflexiona de una manera directa y poética acerca de temas que han estado presentes en el imaginario del cantante a lo largo de sus casi cuatro décadas sobre los escenarios. Charlamos con él antes de su concierto del próximo 9 de noviembre en la Sala Trinchera, para el que te recordamos que estamos sorteando entradas individuales.

¿Fue premeditado el tono enérgico, urgente, punk y hasta furioso de Lluvia de piedras?

Fue totalmente premeditado. A la hora de grabar el nuevo disco tenía muy claro la línea a seguir. Quería volver a mis raíces y hacer un disco rabioso, con mala leche; reflejar el estilo de música que siempre me ha gustado y con el que sé que saco lo mejor de mí.

¿Tenías el material más o menos preparado antes de la reunión de 091?

Cuando decidimos regresar estaba preparando material. Llevábamos mucho tiempo pensando en el disco pero tuve que parar porque la Maniobra de resurrección necesitaba todo mi esfuerzo y energía. Algunas de las canciones son previas a la vuelta de los Cero, pero otras son posteriores y, de hecho, se puede apreciar el impacto de esa gira en algunos de los textos del álbum.

Lo has grabado con Pablo Sánchez en Producciones Peligrosas.

Efectivamente, mis últimos trabajos los he hecho con él. Pablo Sánchez es para mí, actualmente, uno de los mejores productores que hay. Nos entendemos perfectamente y sabe muy bien lo que quiero. Me saca el máximo partido. Teniendo todas estas cosas en cuenta… ¿Con quién mejor que con él?

Ángel de mis demonios y Tiempo perdido son tuyas. ¿Te sientes cómodo a la hora de escribir letras?

Con TNT siempre participé en la composición, y con Guerrero García también; me dejaron la difícil tarea de hacer las letras. Ahora me he atrevido a componer música y letra, aunque sigo trabajando con Toni Guerrero, que es muy buen compositor. Para mí hacer la letra de una canción es siempre un reto, tienes que mejorar: una mala letra te puede arruinar un tema. Yo sigo intentando expresar lo que siento, pero estoy rodeado de muy buenos letritas y sería estúpido desaprovechar eso. En cualquier caso, sigo escribiendo esbozos de letra y de música que a veces desembocan en temas propios.

Por lo que leo, Nicolás Hernández y Óscar Gallardo son parte esencial del proceso de composición.

Lo son. En Cuatro tiros por cabeza, disco que sacamos en 2014, ya compusieron dos canciones y vimos que funcionaban muy bien, así que decidimos continuar con la fórmula. Las canciones surgen de conversaciones, de ideas o esbozos que nos mandamos y que probamos luego en el local. Por eso es un proceso muy coral en el que participamos todos, aunque ellos hagan el grueso del trabajo.

El Hombre Garabato, la banda que te acompaña, grabó contigo el EP Cuatro tiros por cabeza al que te referías antes. ¿Qué nos puedes contar de ellos? En el disco suenan como un tiro.

Sí, desde el 2014 han estado a mi lado. Hemos hecho un buen trabajo juntos porque ellos me han aportado mucha frescura y yo les he dado una visión clásica y más rockera. Lo importante es que somos muy buenos amigos, y eso se nota en todo el proceso de creación. Quizás al comienzo se mostraban muy temerosos de acercarse a un repertorio que, en principio, estaba lejano a su lenguaje. Pero al final, a base de probar y sobre todo de ensayar, se han convertido en una banda muy sólida y que me da mucha confianza en directo.

¿Qué piensas a día de hoy de proyectos anteriores como Sin Perdón o Guerrero García?

Sin Perdón fue una pesadilla, nos salió todo mal por muchos motivos. Pero me alegro de haber arriesgado aunque terminara equivocándome. Con Guerrero García lo teníamos todo: buenas canciones y una imagen rockera. Pero la proyección fue errónea y no acabó de funcionar.

Rescatas Situación límite de los jienenses Conservantes Adulterados. ¿Fueron importantes para ti en la década de los ochenta?

Era una banda con la que empezamos, éramos amigos y salíamos de marcha juntos. Lo pasamos muy bien. A mí me encantaba su maqueta, así que he querido hacerles un homenaje y dar a conocer su obra. Poco a poco me gustaría ir reivindicando sus canciones, el tiempo dirá cómo.

La balada Cuando ya no esté, situada en el ecuador del disco, llega a conmover.

Realmente el álbum está pensado para editarse principalmente en vinilo, por tanto ese tema está en el comienzo de la cara b. La idea era dar un toque diferente, más pausado, después de haber dejado claras las bases en las que se mueve el disco. Es un tipo de canción, un blues nocturno, con el que me siento muy cómodo.

¿Qué balance haces de los conciertos de presentación en Granada, Córdoba, Sevilla y Madrid?

La gente coincide en el mismo comentario: es un directo espectacular y elegante, lleno de fuerza y muy animal. Para mí está siendo muy gratificante porque veo que las canciones están calando en la gente. Por otro lado, me ha generado mucha tensión porque toda la responsabilidad cae en mis manos, y eso a veces cuesta. Pero en general las sensaciones son muy positivas.

Parece ser que la ‘maniobra de resurrección’ de los Cero funcionó. Aunque ahora quieras concentrarte y dedicarte a Lluvia de piedras, la puerta a otra posible reunión parece que sigue entreabierta.

Esa puerta ya siempre va a estar entreabierta. Después de 20 años negando la vuelta, cualquiera se atreve ahora a decir algo…

¿Qué ha surgido en Granada en los últimos dos o tres años, musicalmente hablando, que te haya llamado la atención?

Granada es una ciudad en constante ebullición creativa y donde permanentemente están saliendo grupos nuevos. Hay bandas de un estilo muy determinado que me llaman poco la atención, pero a la vez hay grupos con mucha fuerza y muy del rollo que a mí me gusta. Me interesan Perro Mojado, Lemon Parade o Los Harakiri, por citar algunos. Me gusta la revisión del punk-rock clásico que están haciendo.

¿Y en el apartado nacional o internacional?

Me interesan mucho grupos como Guadalupe Plata u otros que van en esa línea. Internacionalmente me gustan mucho los Dirty Pretty Things o The Hives.

Cierras el disco afirmando que has perdido mucho tiempo…

Todos perdemos mucho el tiempo. Piensa el que gastamos en cosas absolutamente improductivas. Tengo la sensación de que tengo muchas cosas por decir aún, y me gustaría dedicarme a ello. Esa canción es una reflexión sobre el tiempo que podemos perder en situaciones que no te aportan nada. Vivimos en una sociedad llena de barreras, y estamos controlados y dirigidos por los intereses de los grandes. Da que pensar.

Foto: Javier Rosa.

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