El próximo 15 de septiembre Neuman publican en Subterfuge su cuarto trabajo, Crashpad. Paco Román lo define como su disco más ilusionante, algo que se percibe con facilidad en nuestra charla cuando habla de su nueva criatura. Durante la infinidad de conciertos que ofrecieron tras la edición de If (2014), Paco durmió en muchos crash pads, término coloquial que sirve para referirse a lugares donde pasar una sola noche. Como bien escribe José Manuel Sebastián en la hoja de promoción, “ha vivido una vida errante, de marinero del siglo XIX, parando tan lejos que la palabra “casa” casi había terminado por carecer de significado para él”.

La entrevista tiene lugar antes de su actuación en la primera edición del FestiBallix, celebrado los pasados 25 y 26 de agosto en Vélez-Málaga. Durante los dos días de festival se han podido disfrutar gratuitamente de distintos espacios significativos del casco histórico, así como de diferentes zonas de talleres y restauración. La amplia oferta se completaba, ya al caer la noche, con las actuaciones en la Plaza de la Constitución de, entre otros, Ley SecaNixonNapoleón Solo, unos prometedores Ballena o nuestros protagonistas de hoy, Neuman, que volverán a Málaga el 22 de septiembre para presentar Crashpad en la FNAC.

¿Cómo fueron los comienzos de Neuman?

El proyecto nace en Murcia, cuando yo trabajaba en el grupo La Fábrica de la Luz. Al final de la trayectoria de la banda empecé a hacer canciones, algo muy personal: tocaba la batería, el bajo, la guitarra… todos los instrumentos. Te estoy hablando del año 98. Ahí es cuando empieza realmente. Luego La Fábrica de la Luz se disuelven y yo sigo con mi proyecto, que al principio se llamaba Neuman y yo. Neuman era mi perro. A partir de ahí pasé seis o siete años componiendo. Durante ese tiempo no quise tener una banda porque terminé muy escarmentado de la industria, no me sentía cómodo en ese ambiente. Lo grababa todo en un estudio que tenía, aprovechando los parones mientras no había grupos trabajando. Así hice muchas canciones. Más tarde volvieron las ganas de tocar con una banda y surgió también la posibilidad de dar conciertos, así que formé un grupo básicamente con amigos. La cosa no era muy estable, pero yo tampoco quería más: lo de juntar una banda era simplemente porque necesitaba hacer música. Ya en 2010 aparece nuestro primer trabajo, Plastic Heaven, que lo grabé, produje y mezclé yo solo en una casa, en una huerta, donde ensayábamos. Es un disco bastante largo porque tenía que descargar muchas cosas.

Después de tantos años componiendo tendrías muchas canciones.

Eso te quería comentar. Los únicos temas que tenían siete u ocho años eran Plastic Heaven, The end y Loopside; el resto eran todas nuevas, es decir, de aquella época, más o menos de ese año. Nunca me ha gustado rescatar canciones antiguas. En ese sentido, por suerte, estoy contento porque nunca me faltan ideas. El disco, pese a que era algo arriesgado —dura hora y cuarto, se abre con Sil Fono, que ocupa casi nueve minutos—, fue muy bien recibido. A Plastic Heaven le siguió The Family Plot (2012), grabado de la misma manera: casero e independiente. Fue otro paso atrevido, ya que era un álbum más conceptual, muy nostálgico. Los resultado fueron mejores y la gira de presentación fue muy extensa.

Y llegamos al EP Bye fear / Hi love, en 2013. Recuerdo que no paraba de sonar en Radio 3.

Me dijeron en Radio 3 que Bye fear / Hi love fue el tema más pinchado del año. Esa canción viene a raíz de un cambio personal en mi vida. Vivía en Murcia y me mudé a Granada. Hubo un cambio grande, logístico y geográfico. “Adiós miedo, hola amor”, ya te puedes hacer una idea. Es una declaración de intenciones, una manera de plantearme si realmente quería o no dar ese paso tan brusco. Tal vez luego me hubiera arrepentido toda la vida si no lo hubiera dado. Es un poco de lo que hablaría posteriormente en el tercer disco, If (2014). Últimamente lo digo mucho, cada vez más: no tengo nada que perder. No me gusta repetir fórmulas, no creo que el arte sea para acomodarse. Hay que arriesgarse, poner toda la carne en el asador, divertirse, disfrutar con ello.

En el EP colabora Ken Stringfellow. ¿Cómo os conocisteis? 

A Ken lo había visto antes en directo, era fan de los Posies. Me gustaba su voz. Nos conocimos en la época de Plastic Heaven. Él tocaba con The Disciplines y me preguntó a través de Facebook si le podía dejar un amplificador. Se lo llevé, estuvimos hablando y nos intercambiamos el disco de Neuman y el de The Disciplines, el último que habían editado. A partir de ahí nace una amistad, un contacto. Para mí fue algo muy grande, una de esas cosas bonitas que te regala la vida musical. Para The Family Plot no pudimos juntarnos porque él estaba en Ámsterdam, pero sí fue posible con Bye fear / Hi love. Así que vino a cantar algunas canciones y a tocar la guitarra y el piano. En If también participó, pero grabando sus partes en París.

Es ahí cuando ficháis por Subterfuge.

Antes de salir Bye fear / Hi love hicimos una gira bastante larga. De ahí viene el fichaje por Subterfuge, sí. Ha sido lo más grande que le ha pasado a Neuman. Fue un año y pico maravilloso. Después se publicaría If, con el que daríamos unos trescientos conciertos. Todo esto sin apenas descanso. Desde 2008 o 2009 no he parado excepto en medio de la gira de If porque necesitaba un respiro.

El nuevo trabajo, Crashpad, está escrito prácticamente en la carretera, durante la anterior gira. ¿Cómo afecta eso a la hora de componer?

Cuando ofreces tantos conciertos luego en casa no te da por tocar, haces otras cosas. No me da por componer, aunque esta mañana, sin embargo, sí que he compuesto un tema. Pero hacía tiempo que no ocurría. Como en casa no tocas intentas aprovechar otros momentos, como las pruebas de sonido. O grabas algo con el móvil. El boceto suele ser la melodía con piano y guitarra, y a partir de ahí desarrollo la idea.

If lo grabaste en el Puerto de Santa María junto a Paco Loco. Para Crashpad has decidido hacerlo como en los comienzos, en casa y a tu aire.

Monté un estudio y quería hacerlo yo todo, como lo he hecho siempre. Volver un poco a los inicios, arriesgarme desde un punto de vista más técnico. Con Paco Loco pude delegar mucho porque confiaba en él. Me decía que había tenido un par de cojones para ir allí a grabar un tercer disco. La cosa salió bien, pero podía haber salido fatal, al igual que ahora con Crashpad. Así es la música. ¿La diferencia? Lo he hecho con un poco más de tiempo, más tranquilo y en mi casa. Por ejemplo, he podido parar un día a las tres de la tarde y seguir el día siguiente. He tenido más libertad, en definitiva. Y como te decía antes, me he arriesgado mucho más. Lo que quería con este disco lo he conseguido: que fuera más luminoso, más especial.

He ido canción por canción, es decir, no he grabado todas las baterías juntas, por ejemplo, que es como se suelen grabar ahora los discos. Hacía una canción entera y cuando la terminaba empezaba con otra. Eso, sumado a que está grabado en cinta, ralentiza mucho todo el proceso. Así es como se hacían antes los discos y es lo que quería hacer con Crashpad. Eso en un estudio al uso puede resultar muy caro. Aunque en ese sentido no hay problema, ya que este álbum podría haberlo grabado en Los Ángeles o donde hubiera querido porque Subterfuge se lo podía permitir, pero no había ganas de más viajes.

Hasta el momento han aparecido tres adelantos de Crashpad: Boystar, All that matters y Dizzy. Esta última llama especialmente la atención: se va a los ocho minutos y cuenta con tres o cuatros secciones más o menos diferenciadas. 

Es de las cosas que más me gusta de este disco. Hacíamos un ensayo previo antes de grabar una canción: no había maquetas. Dizzy duraba menos, pero durante los ensayos me vine arriba y fueron saliendo muchas partes nuevas. Entonces dije: “¡Si dura ocho minutos pues ocho minutos, que le den por culo!” (risas). Y no pensé si se iba a vender más o menos. De hecho, cuanto más dura una canción menos escuchas tiene. Dizzy es el tercer adelanto, pero probablemente salga un cuarto y un quinto. Es el primer disco de Neuman que tiene tantos singles. Eso quiere decir que cada canción de Crashpad, sumándolas, ayudan a definir a Neuman en toda su amplitud. Por separado tal vez no, pero juntas sí.

El álbum es toda una sorpresa. Sale en doble vinilo, una edición muy bonita. No te esperas como empieza y ni mucho menos como termina. No te voy a hacer ningún spoiler. Lo que sí te digo es que con los primeros veinte segundos puedes imaginar y situar dónde se ha grabado el disco. Estoy muy contento con él. De hecho, hoy veníamos en la furgoneta escuchándolo y me he emocionado.

¿En el repertorio de los conciertos se incluyen algunas de las nuevas canciones?

Hemos hecho algún adelanto, como Boystar y All that matters en acústico, pero la gira de presentación la empezamos ya a partir de septiembre.

Para terminar, háblanos un poco de la biografía que está preparando José Manuel Sebastián.

En ese proyecto se juntan dos personas a las que aprecio mucho: Iván Pujol y José Manuel Sebastián. Iván es un fotógrafo que me sigue desde 2009 o 2010 y tiene fotografiada, de alguna manera, la vida de Neuman. José Manuel es un gran amigo mío, nos conocemos desde nuestros primeros discos. De tanto ir a Radio 3 hemos terminado siendo colegas. El libro va a ser fotográfico, pero va a tener una parte biográfica que la va a redactar él. Probablemente se edite el año que viene y vaya acompañado de alguna canción nueva.

 

Foto: Francisco J. Fernández.

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