Muerdo y el trompetista Álvaro Rey, durante el concierto de anoche en La Cochera Cabaret. Miriam Jiménez Villena

Con buen criterio, La Cochera Cabaret cedió a la música de Muerdo el espacio central de la mágica noche de los Santos o los Muertos. Acompañado por el trompetista Álvaro Rey, el murciano ofreció un recital pleno en sentido, sensibilidad, estímulos, filosofía, reflexiones, emociones y referencias. 

Muerdo, nombre artístico de Pascual Cantero (Molina de Segura, 1988), es uno de los exponentes más destacados de la nueva canción iberoamericana. Cantante, compositor, guitarrista y poeta, ha desarrollado una subrayada carrera marcada por la combinación entre distintos géneros de una y otra orilla del océano y una mirada actual. Así, raíces latinoamericanas, crítica, reivindicación, ternura, amor, introspección y lirismo se entremezclan en su propuesta. 

Algunos de sus trabajos hasta la fecha han sido Flores entre el acero (2011), Tocando tierra (2013), Viento sur (2015), La mano en el fuego (2018), Fin de la primera vida (2020), La sangre del mundo (2021), 10 años de flores, viento y fuego (2023) y Sinvergüenza (2024), todos editados por diferentes sellos independientes y por Sony Music. Su música, que bebe de la trova, la música de raíz, ecos latinoamericanos y el pop, ha cruzado fronteras y conquistado escenarios en América Latina y Europa, ya que es habitual verle en muy distintas salas y festivales en diferentes formatos (en este sentido, cabe destacar el recital que ofreció el pasado julio en Estival Cuenca 25). 

Foto: Miriam Jiménez Villena

Muerdo abrió el concierto a capella, aproximándose y caminando entre el público con una espiritual Luna menguante. Ya con la guitarra y sentado en una banqueta en escena, Sendero de paso lento presentó al trompetista Álvaro Rey, un excelente intérprete que aportó complicidad, color, improvisación, ecos jazzísticos, caribeños y latinos y profundidad. 

Continuó su recorrido por distintos puntos de su discografía con Sinvergüenza, Canto pál que está despierto y Vas a encontrarte antes de recordar la simbología de esta noche de tránsito y conmemorar a los ancestros. Lejos de la ciudad, una de sus mejores canciones, y Todo está bien, solo con la guitarra, le sirvieron para agradecer a los malagueños la insistencia que habían tenido en forma de mensajes en redes sociales y en otros medios para que acudiera a actuar a la capital de la Costa del Sol. También señaló a los asistentes que podían solicitar las canciones que quisieran, ya que el formato dúo les permitía en mayor medida aproximarse en el momento a distintos temas. 

La canción de la carretera, Llegas tú y Semillas subrayaron su idea de que el canto es la herramienta más poderosa para evidenciar, traer y lograr nuestros anhelos. Clandestino, de Manu Chao, y Coplas, de nuevo a capella, caminando entre el público y con el micro percutiendo la base rítmica en su corazón (“cantando me han de enterrar/cantando, vine a este mundo a cantar”), sirvieron para la primera despedida. 

Foto: Miriam Jiménez Villena

La insistencia del público de La Cochera Cabaret hicieron salir de nuevo al escenario a Pascual y Álvaro y presentar por primera vez en vivo un tema que formará parte de su próxima grabación. El nuevo adiós fue respondido por una ovación insistente y motivó un segundo regreso de Muerdo, en este caso con una peculiar visión de Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat. Con ella, esta vez sí, se cerró un recital pleno en verdad, raíz, lirismo, filosofía y amor.  

Por último, cabe subrayar la relevancia del trabajo que realizan espacios como La Cochera Cabaret. Dirigida y gestionada por el actor Salva Reina, presente en el concierto, su programación multidisciplinar amplía y diversifica la agenda cultural malagueña, ya que combina música, teatro, comedia y propuestas dirigidas al público familiar e infantil. De la misma manera, presta su espacio tanto a proyectos consolidados, como el de Muerdo, como a otros emergentes encabezados por artistas jóvenes.