
El directo de Amaral puede seguir calificándose, más teniendo en cuenta lo vivido en la velada del viernes 8 de agosto de 2025 en el Starlite de Marbella, como uno de los más completos en la escena nacional de las músicas populares urbanas. Un núcleo de canciones identificatorias y convertidas en himnos por personas de diferentes generaciones, una línea musical muy cuidada que camina entre el pop, el rock y el folk con arreglos y letras envolventes, la excelente voz, carisma y capacidad de comunicación de una Eva Amaral convertida en maestra de ceremonias que guía, moviliza, hace partícipe y maneja al público a su antojo durante toda la propuesta, un sonido nítido, potente y claro, fantásticas proyecciones de vídeos e iluminación que complementan la interpretación en vivo y amplían estímulos, la experiencia y personalidad de Juan Aguirre, los excelentes músicos que componen su banda, la profesionalidad de su equipo y alguna que otra sorpresa escenográfica son los principales ingredientes de una puesta en escena viva y dinámica que bordeó las dos horas de duración. Así, trasladaron al sonido más de treinta canciones en su presentación en el festival boutique costasoleño.
Como apuntamos, Eva Amaral y Juan Aguirre llevan más de veinticinco años de carrera y nueve álbumes de estudio. Su último trabajo, Dolce Vita (Sony Music, 2025), producido por ellos mismos, marca de nuevo su gusto por sonidos cálidos, acompañamientos orquestales, tiempos medios y una poesía implicada, cercana y cuidada. En este sentido y como se puede apreciar en sus temáticas, es uno de los pocos grupos españoles que reivindica la protección de la naturaleza tanto a través de sus letras como de las imágenes que acompañan al directo. Incluso, durante su actuación, Eva realizó un guiño a los pajareros de Málaga y Marbella, referencia que conecta con su reconocida afición por la fotografía de aves.

Además, para su concierto en el Starlite, se dispusieron en formato sexteto en escena, dividiendo en dos planos/pisos el escenario. De esta manera, quedaron en el superior el baterista Alex Moreno, también director de la agrupación, y Sergio Valdehita (teclados y coros). Mientras, se emplazaron en el inferior Ricardo Esteban (bajo), Juan Aguirre (guitarras y coros), Miriam Moreno (saxo, coros, flauta y percusión) y Laura Sorribas (chelo, coros, teclado y percusión). Al mismo tiempo, Eva firmó el diseño escenográfico y la dirección de escena, Miguel Roldán el diseño de iluminación, Roberto Cano el montaje de vídeo, Amanda Solar la asistencia creativa, Lucía Prada el estilismo, Encinar, Ana Locking y Pedro del Hierro el vestuario, Dani Están y Helder Lopes la construcción escenográfica, Diego Jiménez la coordinación, Curro Melero actuó como mánager de producción y Cristian G. Vilagrán fue el director de todo el proyecto.
En el Auditorio de Marbella, los Amaral interpretaron los quince temas que componen su última grabación, la anteriormente citada Dolce Vita, otorgando a este trabajo la importancia y el espacio que merece. En especial, sobresalió Podría haber sido yo, canción dedicada a la memoria de Víctor Jara. Incluso, en su inicio se proyectaron imágenes cedidas por la fundación del cantante y compositor chileno.

De forma lógica, también se detuvieron en otros temas clásicos en su discografía, convertidos por méritos propios en memoria viva del cancionero popular español de comienzos del siglo XXI: Toda la noche en la calle, Mares igual que tú, Moriría por vos, Resurrección, Cómo hablar, Días de verano, Sin ti no soy nada, Hacia lo salvaje, Salir corriendo, dedicada las víctimas de violencia de género, Marta, Sebas, Guille y los demás y El universo sobre mí, con la luna llena como invitada de excepción, fueron coreadas por el público que colgó el cartel de localidades agotadas en la cantera de Nagüelles.
En definitiva, los Amaral firmaron un directo muy completo, pleno en compromiso y con especial sensibilidad social y ambiental. Al mismo tiempo, reafirmaron su estatus como banda esencial en la escena nacional e internacional de nuestros días. Su concierto en Marbella fue un compendio de buen hacer, emoción e interés escénico en el que unieron en el mismo sentido a distintas generaciones.































