Una imagen de 'Tocando nuestra canción'. Javier Salas

El clásico del teatro musical de Broadway Tocando nuestra canción dice adiós al Teatro Soho Caixabank de Málaga el 21 de julio de 2024 tras cerca de cincuenta días consecutivos en cartel. En este tiempo, la cuarta producción de este espacio ha contado con el apoyo del público y ha sumado excelentes críticas en diversos medios de comunicación. Dirigido por el propio Antonio Banderas, alma mater del proyecto, el martes 16 de julio pudimos disfrutar de una de sus últimas representaciones en la capital de la Costa del Sol. Próximamente, iniciarán una gira por otros muchos puntos de la geografía española. 

Estrenado en Broadway en 1979 con libreto de Neil Simon, música de Marvin Hamlisch y letras de Carole Bayer Sager, la puesta en escena malagueña de Tocando nuestra canción partió de la traducción del libreto y de las canciones de María Ruiz y de los arreglos instrumentales de Arturo Díez Boscovich. Además, incorporó elementos escenográficos de grandes dimensiones y proyecciones tridimensionales que colaboraron en gran medida en el dibujo, adecuación y ambientación de cada una de sus secciones con un corte cinematográfico.  

El elenco protagonista cuenta con unos destacados, conectados y humorísticos Miquel Fernández y María Adamuz y unos sobresalientes Rai Borrell, Bealia Guerra, Javier Enguix, Cristina Gallego, Diego Rodríguez, Georgia Stewart, Silvia Cordero y Jaume Giró. Lo mismo podemos apuntar de la agrupación instrumental de diez músicos dirigida Olga Domínguez al piano. Actúan en riguroso directo, hecho por desgracia no muy habitual en otras producciones de este género, y otorgan proyección, profundidad, agilidad y riqueza tímbrica a la obra. Integran el conjunto Nacho Doña (teclado), Irene Ortega (violín), Jesús Martínez y Sebastián Morales (trompetas), Pablo Espinosa (trombón), Salvador Benítez (guitarra), Pablo Florido (bajo eléctrico), Jorge Cid (batería) y el multi-instrumentista Jorge Lorente (piccolo, flauta, saxo alto, clarinete, clarinete bajo y oboe). 

Dividida en dos partes de diez y cinco números respectivamente separadas por un breve descanso, la representación de Tocando nuestra canción de Antonio Banderas se caracteriza por un ritmo frenético y desenfadado dirigido a captar el interés y la atención del espectador desde el primer instante hasta el último. También se presta una gran importancia al humor y la diversión y se sustenta en la evidente química, conexión y capacidad de conjunción y complementariedad entre los protagonistas, el cuidado, interés y magnetismo de los números musicales (por citar algunos de ellos, muy destacados ¡Cúrratelo!, Si me conociera, Tan solo hoy, Abrazándote o Aún creo en el amor), una puesta en escena en la que todo funciona a la perfección y un excelente elenco. Sin duda, es un lujo para Málaga contar con un espacio como este y con una apuesta decidida por la producción de obras referentes del teatro musical. Al mismo tiempo, amplían notoriamente la agenda de la ciudad y la provincia y generan un importante estímulo para atraer al turismo cultural. 

Además, tras la representación del martes 16 de julio, parte del elenco y el propio Banderas realizaron un encuentro con el público en el que dialogaron con los asistentes acerca de las claves de este musical, del proyecto y las próximas producciones que tienen pensado efectuar. Como de nuevo pudimos comprobar, el actor malagueño vive esta propuesta con pasión, entrega y dedicación. El hecho de que un referente en el mundo del teatro y del cine como él lidere el proyecto a pie de obra dice mucho de su compromiso con este género y con Málaga.  

Incluso, hace unos días Antonio Banderas inauguraba un nuevo centro cultural y artístico en Málaga, el Espacio Sohrlin Andalucía. Se trata de un gran área de unos 8.000 metros cuadrados próxima a la playa de la Misericordia ideada como núcleo para la exhibición, producción, ensayo, formación, creación e investigación en las artes escénicas con un enfoque centrado en el empleo de los recursos tecnológicos y digitales y la innovación. 

En definitiva, Tocando nuestra canción se despide del Teatro del Soho de Málaga pleno en ritmo, comedia y compromiso.