
Las Salas Mingorance del Archivo Municipal de Málaga acogen la exposición Miradas a Málaga, de Cristóbal Córdoba (Málaga, 1975), que repasa el paisaje urbano de la ciudad y la figura femenina. La muestra, que se podrá visitar hasta el próximo 3 de agosto, está compuesta por 30 obras: 24 óleos sobre lienzos y 6 dibujos de tinta líquida y grafito.
La comisaria, Lourdes Jiménez, explica en el texto del catálogo de la exposición que la mayoría de las piezas que compone la muestra son de temática malagueña desarrollada en ubicaciones emblemáticas de la ciudad. Así, tiene obras que muestran paisajes que son una continuación de la tradición de la pintura malagueña desde el siglo XIX y XX, pero introduciendo estudios de paisajes urbanos e incorporando nuevos espacios como son las piezas Muelle Uno, Un buen regreso o La capilla del puerto de Málaga. También se acerca y renueva el género del costumbrismo pintando personajes reales que pueblan las calles de la ciudad y que actualizan aquellos oficios que en los siglos pasados retrataban los artistas de la época. De este modo, Córdoba individualiza la figura del violinista callejero que toca cerca de Puerta del Mar o al vendedor de almendras, tan conocido, que se ubica en el comienzo de Calle Larios.
En sus obras el dibujo está sintetizado, expresado a través de volúmenes, pero es el color el que define el paisaje. El espectador va a sentirse llamado a sumergirse en su pintura, a centrar la mirada en la captación de las atmósferas que desde esta exposición revela el pintor. Su obra se constituye como un lugar desde el que investigar los efectos de la luz, del sol y de las sombras a través de los reflejos en la arquitectura y en las figuras que pasan anónimas por las calles de Málaga.
La exposición está dividida en dos espacios: mientras que la sala 1 está dedicada a la ciudad de Málaga, con cuadros donde se aprecian las costumbres, personajes, calles y monumentos malagueños, en la sala 2 se aúnan los retratos con protagonismo femenino.






























