Aitana Sánchez-Gijón, en un momento de la representación de 'La madre'. Bárbara Sánchez Palomero

Parece ser que el azar ha sido el único encargado de reunir estos días en Madrid la representación de dos de las obras más reconocidas del escritor y director francés Florian Zeller. Mientras que el Teatro Bellas Artes acoge El padre, con José Maria Pou, el Pavón recibe La madre, montaje dirigido por Juan Carlos Fisher y protagonizado por Aitana Sánchez-Gijón que permanecerá en la cartelera del espacio teatral de calle Embajadores hasta el próximo 12 de mayo.

El punto de partida de La madre le sonará a más de uno y una: Ana ha dedicado toda su vida a cuidar de forma casi exclusiva de su marido y sus dos hijos sin descuidar, claro está, las siempre inacabables tareas domésticas. Por lo demás, poco o nada que contar o a lo que aferrarse. Su esposo, a estas alturas del cuento, parece estar ya tachado de la ecuación. Así que cuando su hijo Nicolás se marcha del hogar familiar, la casa, incluida Ana, se inunda de una sensación de tristeza, de pérdida y dolor. De vacío. Sin embargo, conviene apuntarlo, al personaje interpretado por Aitana Sánchez-Gijón no le ocurrió lo mismo cuando su hija Sara, a la que nunca vemos, dejó el nido y echó a volar tiempo atrás. Es más, siente hacia ella un desprecio sin cortapisas que baja del escenario al patio de butacas como un sonoro bofetón: «desde el momento en que nació me di cuenta de que era desagradable».

Frente a una enorme pared agrietada, y sin más testigos que una mesa y un par de sillas, la falta de vínculos familiares y sociales convierten a Ana en un ser fantasmal que busca de manera desesperada una identidad que parece definitivamente trastocada. Se siente estafada, vacía, abandonada y traicionada, lo que desencadena una ola de terror que le empujará a escapar de la realidad y salpicar de odio al mundo que le rodea.

Es ahí, en esa huida hacia vaya usted a saber dónde, cuando el espectador tendrá que arremangarse e intentar componer por su cuenta la juguetona estructura de la obra, ya que es así como Zeller ha decidido colarnos en la distorsionada cabeza del poliédrico personaje interpretado por una Aitana Sánchez-Gijón a todas luces extraordinaria. Y lo que descubrimos en el interior de esa mente desfigurada es un abismo insondable que, faltaría más, nos devuelve la mirada sin apenas pestañear. O eso creemos.


La madre. Producción: Barco Pirata producciones y Producciones Rokamboleskas. Dramaturgia: Florian Zeller. Dirección: Juan Carlos Fisher. Con Aitana Sánchez-Gijón, Juan Carlos Vellido, Álex Villazán y Júlia Roch. Teatro Pavón de Madrid, del 6 de marzo al 12 de mayo de 2024. Más información | Entradas