Entrevista a Julia Martín

La cantante y compositora Julia Martín. Martín de Arriba

Tal cual es. Así se muestra Julia Martín (Málaga, 1987) en su primer disco, S.U.P.E.R.R.E.A.L. Hija del pintor y grabador malagueño Paco Aguilar, la cantante y compositora ha depositado en su debut todas aquellas sonoridades con las que ha crecido como persona y artista: el hip hop, el jazz, el soul o el R’n’B transitan sin complejos por un álbum que cuenta con las colaboraciones de Gordo Master, Elphomega o el jamaicano Des Marks, su «mano derecha musical». La gira de presentación echará a andar el próximo 12 de febrero en la FNAC de nuestra ciudad para proseguir pocos días después en Marbella (día 15, también en la FNAC), Sevilla (en la FNAC el día 21 y en la sala Even el 22) y Granada (Boogaclub, 20 de abril). El 1 de marzo recalará en la sala París 15 de Málaga, donde ofrecerá un concierto que contará con varios invitados y muchas sorpresas. No se la pierdan.

Comenzaste a escuchar música con tu padre.

Sí. Él es artista plástico. Creo que el que se dedica al arte le gusta todo, ya sea fotografía, teatro, cine, música o pintura. Mi padre es muy fanático de la buena música (a mi parecer) y yo de pequeña siempre estaba escuchando a Leonard Cohen, Pink Floyd, Dire Straits, The Beatles, Michael Jackson… Me empapé mucho de todo eso. Empecé a bailar en mi cuarto imitando a Michael Jackson con unos seis o siete años; mi padre se ponía a pintar y yo ahí al lado montando la fiesta. Tenía un espejo detrás de la puerta de mi habitación y me ponía todos los días delante de él a bailar, a actuar, a cantar.

¿Tocabas algún instrumento?

Mi padre toca la flauta pero fatal. Siempre que se pone con ella salimos corriendo. Se fue una vez a vivir a Inglaterra y dice que la tocaba en el metro, pero no toca nada, es malísimo. Recuerdo que fui una vez a casa de mi primo y encontré un piano, y ahí empecé a sacar canciones de oído. La primera fue Canon in D (Johann Pachelbel). Me flipó aquello. Cada vez que íbamos me enganchaba al piano, hasta que le dije a mi padre que quería tocarlo. Tendría unos once años. Me dijo que yo siempre quería hacer muchas cosas pero que luego nunca terminaba ninguna; que si lo quería hacer de verdad, se lo demostrara. Y le dejé, según me cuenta, toda la casa llena de post-it que ponían «quiero tocar el piano». Yo de esto no me acuerdo. Así que me apuntaron a clases, donde estuve con una profesora que fue la primera que me escuchó cantar.

Luego estudiaste Arte Dramático e Interpretación Musical, carrera que terminaste en Francia.

No, hice el tercer año en Francia y luego volví y terminé aquí en Málaga. Me fui a Rennes porque necesitaba un cambio. Me marché con 18 años de casa, trabajaba e iba a la Universidad, y la verdad es que no podía compaginarlo todo a la vez, era muy duro. Así que en la escuela no comencé muy bien. Entonces un profesor me empezó a motivar y me dijo que por qué no probaba a irme una temporada fuera. Lo hice y fue un cambio brutal. Allí empecé desde cero.

Y cuando acabaste los estudios te fuiste a Londres.

Es lo que nos pasa a todos los estudiantes al terminar la carrera, que te dices ¿y ahora qué hago? Nos preparan muy bien en la teoría, pero luego en la vida te lo tienes que buscar todo tú. En nuestra profesión te tienes que buscar la vida totalmente y tener claro lo que quieres hacer. Terminé la carrera y empecé a tocar en un hotel, bailando y cantando rollo brasileño. Me pagaban 25 euros por actuación, que era bastante poco. Intenté formar un proyecto con unos músicos con los que me puso en contacto la profesora que te comenté antes, pero no funcionó. Yo estaba muy verde y no tenía ni idea de cómo moverme. El proyecto era gracioso pero yo estaba muy nerviosa, no sabía qué hacer. No tenía tablas. Entonces empecé a trabajar en el aeropuerto de azafata a la vez que intentaba seguir cantando. Era la época de crisis: cerró lo del aeropuerto y mi jefe no me pagó. Me quedé con trescientos pavos en el bolsillo y decidí irme. Me acuerdo que llegué a mi casa y me dije que en un mes me marchaba. Así que saqué el billete y me fui con los trescientos euros a Inglaterra, donde estuve dos años.

¿Qué hiciste allí?

Trabajé de camarera muchísimo, pero conocí a mi mano derecha musical, Des Marks. Nada más llegar a Londres busqué audiciones en un periódico de anuncios. Hice una prueba con un grupo inglés en un local que lo llevaban jamaicanos, pero no encajé muy bien. Cuando ya me iba vino el dueño del sitio, que resultó ser Des Marks, y me dijo que no había escuchado nunca una voz como la mía, y que si no me cogían quería trabajar conmigo. A mí me dio muy buen rollo. Al día siguiente la banda me dijo que no y así fue como empezamos a trabajar. Se convirtió en mi hermano. Se iba del estudio y me dejaba a mí a cargo de los grupos que iban llegando. Yo no tenía ni idea de cómo enchufar un cable, fue una aventura. Además, el estudio estaba muy lejos de mi casa, a una hora más o menos. Poco a poco empezamos a grabar allí los dos juntos y yo compuse mis primeras canciones. De hecho, alguna está en el disco, como Praying, que habla de cuando estaba en Londres, de cuando estás lejos de los tuyos. Hay muchos más temas que hicimos durante ese tiempo que no hemos sacado, pero me encantaría. De Marks fue un apoyo vital allí, es parte de mi familia.

¿Qué tipo de música venías haciendo hasta entonces? No te gusta que te cuelguen etiquetas de ningún tipo.

No es que no me guste. Si alguien me las puede poner… Pero sí, se puede decir que me meto en algunos sitios. Obviamente, te diría que flamenco no hago.

De momento.

Bueno, sí. Mira, yo empecé cantando flamenco, eso justamente no te lo he dicho. Mi abuelo era cantaor. En mi familia son todos flamencos, yo soy la oveja negra. Lo primero que canté fueron los tangos de la La Repompa, pero me di cuenta de que, aunque me gustaba, eso no era para mí. En Londres, rodeada de jamaicanos, me empapé muchísimo de dancehall y reggae, dos estilos que ya me gustaban de por sí. Pero yo siempre he escuchado hip hop, jazz, funk, R’n’B. Soy muy callejera también, y mezclo el hip hop con el soul, por ejemplo. Pero de repente te hago reggae, afrobeat o pop electrónico. Cuando saqué este disco me rallé un poco, me dije «Dios mío, soy musicalmente bipolar». Al ser el primero he querido meter canciones antiguas y nuevas, mucha mezcla. Pero me gusta porque para mí son temas importantes.

¿Piensas que el hip hop es el género que, en general, mayores posibilidades tiene a la hora de expresarse?

No, estoy abierta a cualquier cosa. En este disco hay colaboraciones de hip hop, pero me gustaría hacer algo con cantantes de soul, por ejemplo. También depende de la gente con la que me junte. Este año he estado en varios proyectos de hip hop, he conocido a mucha gente de ese mundo. He escuchado toda mi vida hip hop, pero no considero que haga hip hop. Digamos que hay varias mini Julias: la reggae, la jazz, la soul…

Eso se refleja bien en el disco, donde hay una enorme diversidad de sonidos. Pienso en Impossible love, ya al final, que cambia el tono del álbum e introduce arreglos de cuerda.

Eso me interesa que me lo digas. Cuando la gente me pregunta por mi estilo les respondo «dímelo tú». ¿A ti qué te sugiere que he hecho en el disco?

Lo que te ha dado la gana.

Aunque sacara otro estoy segura de que sería parecido. También hago baladas, ya que has dicho lo de Impossible love. Me empapo de todo y van saliendo las cosas de forma natural. Lo que hay en el disco es lo que soy.

¿Qué hiciste al regresar a Málaga tras dejar Londres?

Llegué echa polvo. Vivir fuera es duro. Apenas llegaba a fin de mes, pesaba 46 kilos. Vivía en el barrio de Hammersmith, el mismo de Jamiroquai. A él nunca me lo crucé, pero sí me encontré un día a Woody Allen, que vino a pedirme un pollo. Regresé a Málaga para tres meses, de vacaciones, y no volví a Inglaterra. Londres me gusta para visitarlo, pero no para vivir. Allí, como en todas las grandes capitales, siempre se va corriendo a todos lados. No es lo mío. Me gusta la tranquilidad.

Aquí has participado en proyectos como Los Negroides, The Jungle o Loop-it, con el que te pudimos ver en el Thyssen dentro del festival poético Irreconciliables en 2017.

Tengo dos maneras de hacer música cuando voy con los loops. Uno es mi rollo hip hop-R’n’B-soul y el otro es experimental, donde prácticamente no canto: es sumergirme mucho en sonidos. No es lo que suelo hacer, pero me encanta. Un concierto entero así sería demasiado, en el Thyssen fueron unos quince minutos. Eso fue una intervención, una performance. Hay unas pautas, pero improviso mucho. Son mis dos mundos: el de composición, más o menos organizado, y el de dejarme llevar y meterme en el tema de los loops, experimentar con distintos sonidos. Y de ahí salen algunas canciones.

¿Y qué hacías con Los Negroides y The Jungle?

Cuando llegué de Inglaterra me puse a tocar en la calle. Un día vi a Los Negroides y les dije que quería cantar. Empecé con ellos y, además de actuar en la calle, nos llamaban para dar conciertos por ahí. Lo que hacíamos era repertorio reggae, funk y R’n’B. Luego hice lo de Loop-it y de ahí pasé a The Jungle. Después lo dejé todo porque no me sentía feliz. Estaba haciendo música de otras personas. Me gustaba mucho, pero aquello no eran mis canciones.

Te centraste en tu disco.

Sí. ¿Para qué invertir más tiempo en canciones de otras personas cuando yo quiero hacer las mías? Me encanta tocar canciones de otra gente, pero tenía necesidad de sacar las mías. Me motiva más. Es una terapia para mí.

Cantas en inglés y en español, incluso en ambos idiomas en el mismo tema.

Sí, aunque ahora estoy cantando más en español. Me salían las canciones así desde el principio. Siempre he escuchado música en ese idioma. Puede ser también porque, de alguna manera, el inglés es más musical.

En el disco colaboran, además de Des Marks, Gordo Master y Elphomega.

Hay canciones del disco que me sugerían la colaboración de algunos artistas. A Elphomega lo conocí cuando actuamos en el Teatro Echegaray hace un par de años dentro del MaF. A mí me gusta mucho su trabajo. Hemos ido coincidiendo. Le pasé a Sergio (Albarracín, Elphomega) un par de temas y eligió Ya te veo venir. Con el Gordo también he coincidido en algunos festivales y hablamos de la posibilidad de colaborar. Él canta en Superreal, una canción muy descarada que le viene perfecta.

¿Por qué S.U.P.E.R.R.E.A.L?

Cuando te dedicas al arte te expones, y muchas veces queremos quedar bien con todo el mundo. Y ahora con la tecnología, las redes sociales… Hasta que dije «a tomar por culo, voy a ser yo misma». Y eso es lo que hay, me da igual si a alguien no le gusta. No voy a ser real, sino superreal. Este disco viene de una relación tóxica de mucho machaque que no me había permitido ser yo misma. El disco se llama S.U.P.E.R.R.E.A.L porque en él soy totalmente yo. No hay más. Es una invitación a que la gente se quite la máscara y sea cómo realmente son. ¿Cómo me tengo que poner? ¿Cómo tengo que hablar? Déjame que sea superreal. Sé tú mismo, tío, que la sociedad siempre está intentado decirte cómo hacer las cosas.

Y todo ello también lo llevaste a la portada del disco.

Está hecha aquí en el río (el Guadalmedina), quería algo especial. Las fotos son de Martín de Arriba, que lleva la web y con el que también he trabajado en algunos vídeos. Me encanta Martín porque es un gran artista y es igual de friqui que yo. Quedamos a las seis de la tarde. El poni que aparece es suyo, me gusta porque lo veo gracioso, gordo, rosa y tiene una mariposa. No me gusta explicarlo, es como una ridiculez, pero viene a decir que no pasa nada, que puedes subirte en un poni rosa para la foto de portada de tu disco. ¿Quién me va a decir que está mal? Es mi disco. Soy yo.

¿Dónde lo grabaste?

Lo grabé con Manolo Toro en PuertoRecords, en el Puerto de la Torre. Han participado muchos músicos, desde mi banda base hasta artistas invitados como José Carra, José MarínCoki Giménez o Tony RomeroUn montón de gente de Málaga.

Y el 1 de marzo lo presentas aquí, en la sala París 15.

Sí, estarán Elphomega, Capaz, Des Marks, José Carra, Javier Fresneda, Tony Romero, Manolo Toro a la percusión o Vivane da Silva, a la que conocí después de haber terminado el disco. Me encanta el trabajo que hace, es muy amiga mía. También habrá un afterparty con DJ Rayka (Juan Peralta) y muchas sorpresas. Faltan por confirmar algunos nombres. Va a ser una fiesta, una celebración.

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