Israel Fernández, durante su actuación de anoche en Marbella. Starlite Occident

El espacio dedicado al flamenco en la edición de 2025 del Starlite de Marbella tuvo lugar el viernes 22 de agosto. Sin duda, llamaba la atención a priori por diversos factores. El primero de ellos era el gran talento de sus dos protagonistas: por un lado, Israel Fernández (1989) es una de las voces más relevantes del flamenco de nuestros días. Mientras, Tomatito (1958) es historia viva de este arte tanto en calidad de guitarrista acompañante (fue fiel escudero del mítico Camarón de la Isla y ha compartido escenario y grabaciones con Enrique y Estrella Morente, José Mercé, Duquenque, Remedios Amaya, Niña Pastori o El Cigala, entre muchos otros) como en la de solista. 

No era la primera vez que el toledano y el almeriense compartían programa. Así, ya habían actuado juntos previamente en 2021 también en el Starlite junto a Duquenque y Antonio Reyes. Del mismo modo, formaron parte del ciclo Flamenco lo serás tú del Teatro Cervantes de Málaga en 2022. También se les ha visto juntos en redes sociales en algunos vídeos. 

Arrancó la noche con puntualidad británica Tomatito, fantásticamente secundado por un cuadro compuesto por percusión, una segunda guitarra interpretada por su propio hijo, tres palmeros, dos cantaores y una bailaora. Envuelto en una fantástica iluminación, caminó entre alegrías, baladas, bulerías, fandangos, rondeñas y tangos en una línea elegante, emocional y virtuosa. 

Tomatito. Foto: Starlite Occident

No sorprenderemos a nadie al subrayar su gran técnica, el dominio que atesora de los estilos, el compás y el ritmo, su sensibilidad melódica, un fraseo lírico y pleno en musicalidad y su aproximación a otras estéticas, como la que ha realizado con el pianista dominicano Michel Camilo y en la que se detuvo en varias ocasiones en Marbella. También recordó al que definió como el guitarrista más grande de la historia, Paco de Lucía, y, cómo no, a Camarón, ya que recuperó la grabación de su voz para sumarla a su interpretación con la sonanta de la Nana del caballo grande

Tras un breve descanso para adecuar el escenario, fue el turno de Israel Fernández, que contó como compañeros con percusión, dos palmeros, la excelente guitarra del jerezano Diego del Morao (1978) y piano. Definió al auditorio de Marbella como un lugar con magia y amor. Con verdad, cariño, respeto y humildad, se mostró feliz por compartir escena con Tomatito; también por actuar junto a un tocaor del nivel del gaditano. 

El de Corral de Almaguer, Toledo, lleva un tiempo consolidado como una de las mejores voces del flamenco actual. Parte del respeto a los estilos clásicos, aunque los aborda desde una sensibilidad actual. Su cante, siempre entregado, brilla por su timbre claro, creatividad melódica y una capacidad natural para emocionar y conectar con públicos diversos. 

Israel Fernández. Foto: Starlite Occident

Afinación, expresividad, un desarrollo intenso y creciente de cada parada (caminó entre alegrías, bulerías, fandangos y tangos), su capacidad para alargar los tercios con largas vocalizaciones, dicción clara, técnica pulida y una manera muy personal de modular la voz se complementan y unen para generar una propuesta magnética, de clara llegada al espectador.

En definitiva, la velada de Tomatito e Israel Fernández en el Starlite destacó, aparte de lo musica, por lo simbólico y lo tradicional, la actualidad y la memoria en el flamenco. Sin duda y como indicó Israel, la música está en los lugares en los que debe.