Morgan, durante su actuación de ayer en Málaga. Daniel Pérez / Teatro Cervantes

Hotel Morgan (North Records, 2024) es el cuarto trabajo de estudio de Morgan, una joven banda fundada en 2012 que, más tras lo visto oído en su concierto en el Teatro Cervantes de Málaga del sábado 31 de mayo de 2025, dentro de la gira-presentación de este disco que están realizando por teatros, salas y festivales, evidencia un excepcional asentamiento, crecimiento y progresión en poco tiempo. 

Así, la agrupación madrileña ofreció en la sala de la capital de la Costa del Sol un recital redondo, pleno en matices y estímulos y de excelente tono musical de más de 110 minutos de duración. No obstante, el conjunto fue despedido por los asistentes con una de las ovaciones más intensas y agradecidas de la temporada. En las veinte canciones que se escucharon, invitaron al público malagueño a un viaje por habitaciones sonoras, universos, texturas y relatos diversos y complementarios. 

Desde la autogestión, los Morgan (Nina de Juan, voz y teclado; Paco López, guitarra y voz; Ekain Elorza, batería; David Schulthess, teclados) han ido cimentando una sólida carrera dentro de la escena pop-rock nacional gracias a un estilo personal en el que hay espacio a reflejos procedentes del folk, funk, jazz, psicodelia, rythm & blues, soul y otros estímulos y referencias. 

Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes

Su primer disco, North (2016), les situó como revelación, Air (2018) confirmó su madurez artística, The river and the stone (2021) expandió su paleta sonora y su última grabación, la anteriormente mencionada Hotel Morgan, consolida y asienta una propuesta que los ha llevado a recibir numerosos reconocimientos y galardones y a actuar en escenarios muy diversos.

Una de las principales señas de identidad de Morgan se sitúa en la voz cálida, emocional, expresiva, honesta, introspectiva, potente, profunda, sutil y versátil de su cantante, Nina de Juan. No obstante, maneja a la perfección registros graves y agudos sin perder identidad y se adapta con naturalidad a muy diferentes estilos y estéticas. En su perfil de maestra de ceremonias camina en la presentación de la canciones entre cercanía, diversión, empatía, humildad, simpatía, timidez y la gratitud insistente y sincera a los asistentes, sus compañeros y todo su equipo. 

Pero no queda ahí todo: la propuesta de Morgan en conjunto se muestra equilibrada, compacta y diversa gracias al aporte de todos los instrumentistas, ya que se complementan entre sí y van adquiriendo protagonismo en diversos instantes del directo. De esta manera y además del cuarteto anteriormente mencionado, la puesta en escena se completó con el concurso de los hermanos Gabi y Will Planas (guitarra, teclados, percusión, en el primer caso, y bajo, en el segundo) y de Carolina García y Alejandro Ovejero, anterior bajista del grupo y también apicultor de profesión, en los coros. 

Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes

Con un sonido sobresaliente en definición, equilibro y nitidez y una espectacular iluminación, detallista, envolvente y cuidada al milímetro, el octeto inició el concierto recorriendo el patio de butacas desde la parte trasera del Cervantes en forma de blues únicamente con el acompañamiento de una guitarra. A continuación y ya en escena, dibujaron un semicírculo con cinco voces con acompañamiento de teclado, bajo y batería. 

Con base en el inglés, en mayor medida, y en el español, fueron combinando ya ubicados de forma definitiva con sus instrumentos temas más intensos con otros más pausados e introspectivos con base en su último trabajo, aunque también con referencias de sus anteriores producciones. Además de en el título, también parecieron recoger algunos estímulos del Morrison Hotel de The Doors (1970) con un David Schulthess creciente y profundo en los teclados. Por su parte, Paco López desplegó su virtuosismo en la guitarra y se animó a cantar en algunos instantes. Mientras, Ekain Elorza mostró una batería precisa, dinámica y perfectamente integrada (dicho sea de paso, quizá podría tener algún instante solista más para disfrutar en mayor medida de sus evoluciones). 

Además, el equilibrio entre el peso instrumental, apartado en el que también destacaron Gabi y Will Planas en tímbrica, apoyo y complemento, y los coros fue también sobresaliente en una entrega artística emocional, honesta y de clara llegada al espectador. 

En definitiva, el concierto de Morgan es una experiencia sensorial diversa, variada, coherente y sensible en un compendio de equilibrio, evolución y talento. No se los pierdan. 

Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes