Fue Emmett Chapman quien inventó y fabricó el primer stick a finales de los setenta. Se trata de un instrumento musical de diez cuerdas que en un primer vistazo podemos emparentar con una guitarra o un bajo. Sin embargo, el stick se utiliza pulsando las cuerdas con ambas manos sin necesidad de pisarlas para extraer notas de él, de ahí que con frecuencia se le compare también con un teclado. Tony Levin favorecería su popularización tras comenzar a emplearlo con frecuencia en sus conciertos como miembro de King Crimson y la banda de Peter Gabriel. Nacido en Boston en 1946, Levin se inició tocando el bajo en la Filarmónica de Rochester para centrarse con el paso de los años en el jazz y el rock. En los 70 y 80 intervino en discos fundamentales como son el Berlin de Lou Reed, el Double fantasy de John Lennon y Yoko Ono o el A momentary lapse of reason de unos Pink Floyd ya mutilados tras la renuncia de Roger Waters. Componente de otros grupos como Liquid Tension Experiment o ProjeKct One, en 2013 acudió a la llamada de Bowie para inyectar sus líneas de bajo en cuatro canciones del álbum The next day.

Antes, en 2007, Levin fundó Stick Men junto a los músicos Pat Mastelotto (California, 1955) y Michael Bernier, que sería reemplazado en 2010 por Markus Reuter (Lippstadt, 1972). El batería Mastelotto, compañero de Levin en King Crimson, ha participado en grabaciones de Cock Robin, Kimmo Pohjonen, The Rembrandts o los ingleses XTC, creadores del formidable Skylarking. Por su parte, Reuter maneja el piano, el stick y la Guitar Craft diseñada por Robert Fripp. Entre sus diversas actividades encontramos colaboraciones con Ian Boddy o Robert Rich y proyectos de corte experimental como Centrozoon o Tuner, dúo en el que le acompaña, precisamente, Mastelotto. La discografía de Stick men, abundante en piezas progresivas y acercamientos al metal, incluye trabajos más o menos convencionales, EPs y directos. Su última referencia, el cinemático Prog noir, se editó en octubre de 2016.

El repertorio de sus apariciones en vivo, más allá de un buen puñado de composiciones propias, se nutre de versiones de Robert Fripp y King Crimson a las que pueden añadirse, como viene siendo habitual desde hace unos años, llamativas revisiones del Firebird de Stravinsky y del Mirage de Mike Oldfield. En unos días principian en Bolonia una gira europea que finalizará, previo paso por Barcelona y Madrid, en La Cochera Cabaret el próximo sábado 31 de marzo a partir de las 21:00 horas. Inaugurarán la velada Glazz, conjunto integrado por José Recacha (guitarra), Javier Ruibal (batería) y Daniel Escortell (bajo) que abraza en su propuesta rock progresivo, jazz, funk y hasta cadencias flamencas. Formados en 2006 en el Puerto de Santa María, el trío cuenta con cuatro discos publicados que les han llevado a actuar en Cuba, Jordania, Inglaterra o Japón. En su listado de preferencias citan a Weather Report, Cream, Muse o unos King Crimson a los que van teloneando poco a poco: si la temporada pasada abrieron un concierto para Adrian Belew, músico perteneciente a los Crimson desde el 81, ahora precederán a Tony Levin y Pat Mastelotto en una noche que se prevé extraordinaria.

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