Una imagen del concierto de ayer. Marco Antonio de la Ossa Martínez

La doble cita del viernes 23 y el sábado 24 de enero de 2026 en el Auditorio Edgar Neville de Málaga era muy motivadora en distintos sentidos. La primera, el regreso casi un año después a la capital de la Costa del Sol del luthier, musicólogo e intérprete Abraham Cupeiro. En esta ocasión, el gallego se presentó junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga en un concierto que se denominó con buen criterio como extraordinario: Mythos. Si en Os sons esquecidos y Pangea, sus propuestas precedentes, el de Sarria ya había explorado la dimensión arqueológica del sonido y el encuentro entre instrumentos olvidados y lenguajes musicales actuales, su nuevo trabajo pone el foco en el imaginario mítico como territorio cultural en el que las sociedades han depositado sus preguntas esenciales. De la misma manera, también fue muy subrayada la presencia del director Víctor Eloy López al frente de la orquesta costasoleña. El también malagueño planteó una lectura emocional, precisa e implicada, y se llevó una de las principales ovaciones en forma de admiración, agradecimiento y energía. 

Tal y como aconteció en febrero de 2025 en el mismo espacio, Cupeiro se presentó ante el público no solo como instrumentista y creador, sino también como relator y mediador, consciente de que la experiencia musical de Mythos requiere un umbral contextual. Así, antes de cada fragmento, unas breves explicaciones de corte poético invitaron a los asistentes a situarse en la geografía simbólica del mito que se iba a escuchar: héroes fundacionales, mundos pasados, ubicaciones diversas, personajes mitológicos e instrumentos se fueron sumando en un creativo recorrido. Sin duda, este componente parateatral contribuyó a perfilar la dramaturgia de la velada. Además, el gallego evitó caer en el didactismo escolar que «en ocasiones» lastra este tipo de proyectos para públicos adultos. 

Abraham Cupeiro (1980) se formó en el ámbito académico eligiendo en primer lugar la trompeta como instrumento en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. A continuación, cursó un máster en Interpretación de música antigua en la Universidad Autónoma de Barcelona. Componente en distintas etapas de conjuntos diversos de folk, jazz y música antigua, ha recopilado y construido instrumentos de muy diferentes épocas y lugares del mundo. 

Con respecto al director, Víctor Eloy López es catedrático en el Conservatorio Superior de Música de Málaga, titular de la Málaga Brass Band y residente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. En su trayectoria, se caracteriza por su versatilidad y por aproximarse a repertorios sinfónicos, líricos y de músicas populares urbanas. También licenciado en Historia y Ciencias de la Música, se ha formado en gestión cultural y patrimonio. 

Uno de los aspectos más importantes e interesantes de Mythos es la adaptación de la recuperación de los instrumentos y su tímbrica con una propuesta musical cercana a la música de cine e interpretada desde una orquesta sinfónica con coherencia estilística. De esta manera, se disfrutó del recorrido por timbres y formas de los instrumentos primitivos: la corna, el carnyx, el hulusi o un  buen número de aerófonos reconstruido. Sin duda, su color resultó especialmente sugerente en registros medios y graves. 

Cupeiro y la Orquesta Filarmónica de Málaga se sienten cómodos actuando en conjunto. Dibujaron una propuesta flexible, sólida y de muy buen tono musical. Destacó la solvencia de las maderas en pasajes descriptivos, la intensidad del viento metal, el control dinámico de las cuerdas en las transiciones de carácter lírico y la precisión e interés de la percusión. 

Además, Mythos invita a reflexionar sobre varias cuestiones que no deberían pasar inadvertidas. La primera, el papel que proyectos como este juegan en la mediación cultural, ya que conectan al oyente actual con sonoridades que, en muchas ocasiones, se reducen a ámbitos académicos, museísticos u organológicos. De la misma manera, la Filarmónica de Málaga disfruta de pausar su línea habitual interpretativa para participar en procesos creativos que releen el pasado desde una perspectiva actual subjetiva y personal que rehúye del folclorismo y apunta a que los mitos, en la sociedad actual, se pueden entender como herramientas de comunidad y pensamiento. Sin duda, la música es un arte más que adecuado para revisitarlos y actualizarlos.