
David Mena está poniendo los últimos ladrillos a La casa de Sorora, una obra en la que enlaza la cosificación de la mujer con la especulación de la vivienda. Carmen Baquero es ‘La madre del rellano’ y Ana Janer ‘La mujer soldada’ en esta historia cargada de realidad y ambientada en «un bloque de protección oficial en un barrio donde no llega el turismo ni el cegador alumbrado de las luces de navidad».
La sala de ensayos de Bodegueros 38 acoge estos días los penúltimos trabajos de preparación de la producción, segunda de la temporada 2023-24 de Factoría Echegaray, que se traslada la semana que viene al Teatro Echegaray para acabar de perfilarla y estrenarla el próximo 6 de diciembre. Allí se verán diez funciones de un espectáculo que como dice su autor y director, y expresa su propio título, «parte del concepto de sororidad, una idea que se concreta en ayudar a tu vecina; es decir, comenzar en lo que tenemos cerca para poder cambiar las cosas. La revolución del siglo XXI está ahí, en la igualdad de derechos y oportunidades. Si nos hemos pasado dos milenios hablando de la fraternidad, de fray, pues vamos a hablar ahora de la sororidad, de sor».
La casa de Sorora fusiona mediante imágenes y texto, según afirma el creador malagueño sobre su idea de puesta en escena, tres ideas vertebrales: la especulación inmobiliaria (aquí su autor alude expresamente a la situación de los barrios de Málaga, en los que los jóvenes no pueden acceder a un hogar propio), el concepto de propiedad, que tiene mucho que ver con la masculinidad tóxica, y la realidad de una mujer cosificada y maltratada. Le apoyan en este trabajo Ana Sañiz como ayudante de dirección y Garikoitz Lariz iluminando el espacio. El resultado final se verá en el Teatro Echegaray hasta el 16 de diciembre, en diez funciones para las cuales están ya disponibles las entradas (15 euros, con oferta de 2 entradas por 1 en todos los pases).
































