
El Teatro Cervantes de Málaga acogió el viernes 11 de abril el segundo pase del Programa 12 de abono de la temporada 24-25 de la Orquesta Filarmónica de Málaga. Bajo la batuta del maestro José María Moreno, su titular y director artístico, la agrupación interpretó un concierto en dos contrastantes partes en las que se pudo disfrutar de la interpretación de partituras de Ravel, Saint-Saëns y Fauré. La joven violinista Serbia Lana Zorjan sobresalió en la primera como invitada de excepción. Mientras, la Coral Cármina Nova, la soprano Margarita Rodríguez y el barítono César San Martín hicieron lo propio en la segunda.
El recital arrancó con una delicada lectura de la Pavana para una infanta difunta de Maurice Ravel (1835-1937). La formación malagueña dibujó una atmósfera elegante y nostálgica, con un subrayado trabajo de las texturas y el fraseo. A continuación, la joven violinista Lana Zorjan protagonizó dos piezas solistas acompañada por la OFM: Introducción y Rondo caprichoso, de Camile Saint-Saëns (1835-1921), y Tzigane, rapsodia de concierto para violín y orquesta, también de Ravel.

Zorjan (2008, Serbia) es una de las violinistas más prometedoras del panorama internacional actual. Inició sus estudios de violín a los cuatro años y, desde entonces, ha sido galardonada en más de cuarenta concursos internacionales en países como Austria, Rusia, Suecia, España, República Checa, Bulgaria, Macedonia del Norte, Hungría, Eslovenia, Croacia o Bosnia y Herzegovina.
A sus 16 años, su carrera ya cuenta con más de trescientas actuaciones públicas y numerosas apariciones en medios de comunicación. Este hecho evidencia una trayectoria precoz, firme y brillante. Además, ha sido invitada a actuar en prestigiosas salas europeas. Por ello, su presencia como solista con la OFM en el Teatro Cervantes supone una nueva confirmación de su madurez artística y proyección internacional.
En ambas piezas, la serbia destacó en musicalidad, virtuosismo, carácter, expresividad, técnica con ambas manos, afinación, golpes de arco, dobles cuerdas, pizzicatos, armónicos y un sonido ajustado y vibrante. Antes de marcharse, regaló a los asistentes una nueva pieza sin acompañamiento que, de nuevo, levantó la ovación del buen público de la sala principal de la capital de la Costa del Sol.

Tras el receso, la segunda parte se dedicó de forma íntegra al bellísimo Requiem, op. 48 de Gabriel Fauré (1845-1924), pieza luminosa, espiritual, de tono íntimo. El maestro José María Moreno, sin batuta, como en el resto del concierto, marcó una ejecución sobria y emotiva, sostenida por el buen hacer de la Orquesta Filarmónica de Málaga. Por su parte, los solistas, la soprano Margarita Rodríguez y el barítono César San Martín, aportaron expresividad y tímbrica. Mientras, los más de sesenta cantantes del Coro Cármina Nova, dirigidos por Michelle Paccagnella, añadieron motivación, vitalismo y voluntariedad.
En definitiva, el concierto de la versátil Orquesta Filarmónica de Málaga combinó repertorios muy diversos en las dos secciones, con una sobresaliente Lana Zorjan, el compromiso de la Coral Cármina Nova y el concurso de Margarita Rodríguez y César San Martín.
































