
El Centre Pompidou Málaga exhibe desde este viernes la exposición Fósiles futuros: explorando ámbitos virtuales, compuesta por obras individuales y una instalación colaborativa entre las artistas interdisciplinares Ida Kvetny y Diana Velasco. Los significados y las distinciones entre el pasado y el futuro, lo físico y lo virtual y los hechos y la ficción son objeto de examen, alteración y reinvención en esta muestra que se podrá visitar hasta el próximo 9 de abril y que cuenta con la colaboración del Ministerio de Cultura de Dinamarca, la Fundación de Artes Danesas, la Embajada de Dinamarca en España y el Consulado Danés en Málaga.
A partir de las múltiples historias del arte, la tecnología y el pensamiento ciberfeminista, las obras incluidas en la exposición se materializan en instalaciones interactivas, proyectos conceptuales y experiencias inmersivas que se erigen colectivamente en una reflexión sobre los efectos sociales, perceptuales y ontológicos de las tecnologías emergentes. El título de la exposición hace referencia a cómo se combinan un pasado tan rico como el nuestro y un presente tan precario como el que vivimos para conformar nuestros futuros esfuerzos por mantener, preservar y experimentar entornos, objetos y cuerpos digitales y figitales.
Escarbando en el pasado y entrelazándolo con el presente, las obras de Kvetny ofrecen una arqueología del futuro. Velasco, por su parte, deconstruye una ontología de fotógrafa para reorganizarla en nuevas formas que abordan las cuestiones de la identidad, la autoría y la incertidumbre. En su conjunto, las obras de una y otra fusionan y confieren nuevos usos a lo analógico y lo digital, la historia y la mitología y los originales y las copias, dando lugar a configuraciones híbridas provocadoras y especulativas.
CryptoPong Participate #2 Málaga (2024), de Kvetny y Velasco, es una instalación interactiva y una obra basada en NFT que homenajea al clásico videojuego de Atari Pong (1972) y a la labor creativa de la artista austriaca Valie Export y la artista plástica belga Agnès Varda, pero cuyo principal objetivo es profundizar en las actividades y conductas del consumismo, el valor y la propiedad en la era digital a través de un juego muy conocido, el tenis de mesa.
A los participantes en la obra, compuesta por 500 pelotas de ping pong que brillan en la oscuridad, y entre las que se esconden cincuenta obras de arte más, se les invita a jugar. Todas las pelotas en cuya superficie haya un dibujo original pueden ser intercambiadas por un NFT o bien conservadas como obras de arte físicas. De este modo, además de funcionar como una demostración de las reglas del tenis de mesa, CryptoPong Participate refleja las reglas de la compra y venta de obras de arte en la cadena de bloques. Estéticamente visualiza la distribución de nodos en una red P2P, materializa una cartera web3 y da a entender que las intervenciones físicas son equivalentes a hacks digitales. Conceptualmente visualiza la colaboración entre desconocidos, alude a la histeria en torno a la escasez de NFT y recrea el proceso multipaso propio de los intercambios NFT.
Las obras individuales de Ida Kvetny que se muestran son AI Day (2023), Hermes (2022) e Hybrids (2024). La fluidez de las formas y las ontologías se analiza también en las obras individuales de Diana Velasco presentes en la exposición: Digital twins (2024), Face lift (2021) y Lockdown tableau (2022).
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