Crónica – Nathy Peluso (Sala París 15, 28/12/18)

Nathy Peluso

Nathy Peluso durante su actuación de ayer. Belén Fernández

La cantante presentó en la sala París 15 su último trabajo, La sandunguera


Como ya vaticinamos en nuestra previa, Nathy Peluso pasó por Málaga como un autentico vendaval de emociones confrontadas y no dejando indiferente a nadie. La argentina retrasó su comienzo una media hora —en lo que creemos fue un ejercicio para crear una mayor expectación— y, cuando el público no podía parar de corear su nombre, irrumpió en escena con una sentida Estoy triste, tema incluido en su último EP, La sandunguera, seguido de Hot butter y Sandía, provocando que el sonido resonara desde la calle. Poco a poco el show se fue encaminando al término de lo que finalmente sería una cita breve pero muy intensa, de apenas hora y cuarto, que contó con una sala verdaderamente entregada como respuesta a la cercanía, el cariño y la devoción que Nathy siente por sus seguidores.

Acompañada en la sección instrumental por el grupo Big Menu, Peluso se contoneó por el escenario con aires latinos hasta llegar en numerosas ocasiones a quedarse sin aliento, invitando fervientemente a que la marea de gente se moviera al ritmo de sus caderas. Es obvio que la gran joya con la que cuenta es su voz, pero son igualmente reseñables los golpes de baile con los que continuamente consiguió levantar las voces de unos asistentes entregados a la causa. Su repertorio indagó también en el pasado, de donde rescató algunas canciones de sus primeros trabajos como Alabame o Esmeralda y, como no podía ser de otro modo por sus propias raíces e influencias, algunas covers, como Bang bang (my baby shot me down), de Nancy Sinatra —en un ritmo más jazzístico—, o Tuyo, de Rodrigo Amarante, famosa por tratarse de la intro de la serie Narcos de Netflix.

La gran oratoria de la argentina fue clave para conseguir salir por la puerta grande; recordó cómo, hace solo un año, actuó en la misma París 15 cantando ante veinte personas y lo comparó con el directo de ayer, que obtuvo un lleno absoluto. También anunció que era su ultimo concierto del año no sin antes mostrar, una vez más, su cariño y agradecimiento al público por permitirle llegar hasta ahí. El espectáculo, aunque con un final prematuro, acabó con buen sabor de boca gracias a dos de sus buques insignia, La sandunguera y Corashe, que lograron que la sala se viniera abajo y que, como colofón, la propia artista acabara por los suelos tras toda la energía y la pasión derrochada sobre la tarima.

Deja un comentario

Arriba
error: