Marem Ladson nació en Ourense, pasó muchos veranos en Nueva York, vivió en Houston y actualmente reside en Madrid. A sus 20 años se ha subido ya a los escenarios de festivales como el Dcode de Madrid o el Vida de Vilanova i la Geltrú. Hasta el momento ha presentado All my storms y Shades of blue, dos canciones que podemos escuchar en Spotify y que estarán incluidas en un primer disco que publicará el próximo 4 de mayo a través del sello Mont Ventoux. Charlamos con ella poco antes de su concierto acústico en el Auditorio del Museo Picasso dentro de las actividades del MaF, la antesala del Festival de Málaga. Cine en español que este año celebrará su 21 edición del 13 al 22 de abril.

Tu madre nació en Ourense y tu padre en Nueva York. ¿Dónde creciste tú?

Nací en Ourense. Hasta que tuve diez años pasábamos los veranos en Nueva York porque la familia de mi padre vive allí. Con quince años nos mudamos a Houston, donde estuve viviendo un año. Luego volví a Ourense y ahora vivo en Madrid desde hace tres años.

¿Cómo empiezas en la música? ¿Viene de familia?

No, de familia no viene. En mi casa se escuchaba música, pero como en cualquier otra; no había un ambiente excesivamente musical ni mis padres eran músicos. Pero sí es cierto que me enseñaron cultura musical. Luego, por mi cuenta, fui investigando en internet desde que era relativamente pequeña, porque nací en 1997. Ahí descubrí muchas cosas, al principio con YouTube y luego, en mi adolescencia, con Spotify.

¿Y qué escuchabas a través de tus padres? ¿Qué te llamaba la atención de tus descubrimientos?

Siempre he sido muy curiosa. Lo que me enseñaban mis padres me gustaba; recuerdo que mi madre me ponía a Frank Sinatra o a clásicos del rock como The Doors. Un día descubrí a Janis Joplin y mi padre entró en la habitación y me dijo: “¿Qué haces escuchando a Janis Joplin? ¿Cómo sabes quién es?”. Yo le contesté que le acababa de descubrir en YouTube. Poco a poco fui investigando cosas que iban más acorde con lo que me gustaba a mí y con las que me podía sentir más identificada. La música folk, al principio, es lo que más me alentaba a crear mis propias canciones.

Tus padres te regalaron la primera guitarra.

Me la regaló mi madre. No sé cuantos años tendría, pero creo que empecé a tocar a los nueve. Fui a clases extraescolares de guitarra durante un curso y luego seguí aprendiendo por mi cuenta, de forma autodidacta. Las primeras canciones que escribí eran muy folkies porque en aquel momento escuchaba mucho a Bob Dylan o Joni Mitchell.

Una de tus primeras composiciones hablaba del bullying.

Es la primera canción que recuerdo haber compuesto, tendría unos ocho años o así. Intentaba expresar como me sentía, que es lo que sigo haciendo a día de hoy. No sobre el bullying, evidentemente, pero sí sobre cosas que me afectan. En ese sentido, todas las canciones son muy personales.

El año pasado actuaste en el festival Dcode de Madrid tras ganar el concurso para tocar en él. ¿Ya habías firmado por el sello Mont Ventoux?

Sí, fiché con ellos hace unos dos años, cuando aún era Gran Derby Records. Ahora se llama Mont Ventoux. Al concurso del Dcode me presenté tras ver en Instagram que unos músicos a los que sigo se habían presentado. La verdad es que me daba un poco de cosa; de hecho, en mi entorno mucha gente me dijo que no me presentase. Pero al final decidí intentarlo, no perdía nada y quería ver qué pasaba; al fin y al cabo es una forma de llegar a un público más grande. Nunca está de más tocar en un festival. Luego leí que había sido una final muy reñida porque el resto de bandas, todas de la escena madrileña actual, eran muy buenas. Tuve mucha suerte. La experiencia de tocar en el escenario principal del Dcode fue increíble. No sé cómo, porque no las he publicado todavía, pero había gente que cantaba mis canciones. No esperaba esa acogida.

Has sido telonera de Laura Gibson o Alondra Bentley. 

Alondra es, quizás, la persona a la que he teloneado con la que más relación tengo. A Laura Gibson, por ejemplo, no la conocía de nada. También abrí para Denison Witmer dentro del American Autumn. Con Alondra siempre es muy especial tocar porque es alguien muy entrañable, te hace sentir bien.

Has presentado hasta el momento dos canciones en Spotify y YouTube: All my storms, el año pasado, y Shades of blue, publicada hace unas semanas. Llama la atención lo diferentes, incluso contrapuestas, que pueden llegar a ser, tanto en la parte musical como en los textos. ¿Es algo buscado de forma consciente?

Creo que ha sido una evolución natural. No buscamos a propósito que fueran dos canciones opuestas; de hecho, ahora que lo pienso, sí que son muy opuestas. También hay que contextualizar que All my storms la escribí cuando tenía quince años y Shades of blue es de las más recientes que he compuesto. Creo que la actitud en esta última es más positiva; me parece una canción como de empoderada, como si dijera que no voy a dejar que me pisoteen. Habla un poco de eso, pero también de la ambición propia y de anteponer tus intereses aunque a veces puede ser algo contradictorio con tu forma de ser. Lo único que sí fue un poco intencionado por mi parte al sacar Shades of blue era el no querer que me encasillasen. Ya me estaba viendo venir eso de “típica chica folkie con la guitarrita acústica en el bosque, pobrecita”. Y tampoco quería eso. Para nada.

¿Has percibido ya ese encasillamiento al que te refieres?

En España me pasa a mí y a cualquier chica con una guitarra acústica que esté empezando: se le compara con Russian Red o Anni B Sweet. Pero bueno, es inevitable porque son ellas las que han marcado esa tendencia. Yo no me siento identificada con ese tipo de comparaciones. Y con Shades of blue lo que buscaba también era mostrar una faceta que, tal vez, la gente no se esperaba.

Has grabado tu primer disco con Brian Hunt y Juan Diego Gosálvez en el estudio El Invernadero de Madrid.

Fue muy emocionante. Desde que empecé a escribir canciones tenía esa idea romántica de grabar un disco. Al firmar con Mont Ventoux me di cuenta de que la cosa se estaba profesionalizando. Creo que Brian y Juan Diego me han entendido a la perfección. Estoy muy orgullosa de cómo ha quedado el álbum. Creo que me voy a sentir muy cómoda cuando llegue el momento de presentarlo con la banda. En el proceso de grabación hubo esa conexión, tan importante, entre productor y artista. Yo no tengo conocimientos para expresar mis ideas de forma técnica, pero Brian fue capaz en el estudio de poner en ondas musicales lo que yo le iba transmitiendo.

¿Tenías muchas canciones para incluir en el disco?

Tenía muchas y hubo que elegir unas y descartar otras. También hay algunas a las que les acabé cogiendo manía y no las quise meter. La verdad es que no fue difícil desprenderme de ellas. La canción más antigua del disco es For and about, que la escribí en el 2012.

El disco se abre con Born, que recuerda a los Fleet Foxes más campestres, y más adelante llega Woods. ¿Te inspira especialmente la naturaleza?

Sí, Fleet Foxes, obviamente, son una influencia. En Born se nota sobre todo en los coros, en los agudos. Yo soy de Ourense y siempre he tenido mucha conexión con la naturaleza. Desde que era muy pequeña pasaba tiempo en el pueblo con mis abuelos. Viviendo en Madrid, en Houston o en Nueva York me siento muy a gusto, pero cada cierto tiempo necesito regresar a la naturaleza. Creo que es algo totalmente normal; de hecho, a mí me inquieta la gente a la que esto no le parece lo habitual. Necesito esa conexión con la naturaleza. Y Woods, aunque lleve ese título (bosques), habla de la curiosidad por descubrir cosas nuevas, de querer madurar; de estar cansado de las situaciones cotidianas, del entorno, de no sentirse del todo comprendido. Supongo que le ha pasado a todo el mundo.

¿Y lo de cantar en inglés? ¿Surgió así a la hora de componer?

Sí, la verdad es que nunca me lo he planteado. Desde el minuto cero lo hice en inglés. Nunca me ha salido componer en español, aunque sí es verdad que antes de hacer canciones escribí algunos relatos y poemas en español. Puede ser porque las influencias que tengo son en inglés, ya que me fijo mucho en las letras; a lo mejor estoy escuchando algo de Fiona Apple y me llama la atención una frase que me inspira una canción. Me suele pasar. También me ocurre con Joni Mitchell.

Este año repites en el Vida Festival.

Es un festival increíble por el entorno, el ambiente, el público. Se respira mucho respeto por la música. Lo noté, por ejemplo, en el concierto de Devendra Banhart. En los festivales la gente suele ir pasadísima, pero no me dio esa impresión en el Vida; la gente está realmente ahí porque ama la música. ¡Incluso tenían cerveza sin gluten! En el concierto de Rosalía, que tocó encima del barquito, no se escuchaba a nadie. Creo que eso es casi imposible de conseguir en un festival.

¿Quién te acompañará en la gira?

La gira la comenzaremos en otoño y estaremos tocando por toda España. Me acompañarán Juandi Gosálvez a la batería, Brian Hunt al bajo y Jaime Arteche a la guitarra y los teclados. Va a ser lo más, que todo el mundo venga.

Foto: Marem Ladson durante su actuación en el Auditorio del Museo Picasso (Francisco J. Fernández).

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