La Real Academia Española de la Lengua define funambulista, término sinónimo de funámbulo, como «acróbata que realiza ejercicios sobre la cuerda floja o el alambre» en su primera acepción. También como «persona que sabe actuar con habilidad, especialmente en la vida social y política», en la segunda. Tras lo visto-oído el pasado sábado 23 de marzo en el Teatro Cervantes de Málaga, el cantante, compositor y guitarrista Diego Cantero (1982) y su fantástica banda subrayaron ambos sentidos y la elección de su nombre artístico en un directo en acústico de cerca de dos horas de duración que se inscribía dentro de su gira Animal.
En él, el de Molina de Segura recogió veinte canciones de toda su trayectoria. Sin duda, destacó en transmisión, capacidad comunicativa y diálogo con el público, solicitó a los asistentes que le indicaran los temas que querían escuchar para incorporarlos al directo, se bajó al patio de butacas a cantar a capela y levantó a la sala de la capital de la Costa del Sol en un final pletórico. Lo cierto es que, además de la voz, las composiciones y el carisma de Cantero, los otros tres músicos que completan la agrupación, su «suerte», como señaló con acierto, son la red y el seguro que contribuyen a sustentar el equilibrio y a eliminar cualquier duda o peligro. De esta forma, Tato Latorre (dirección musical, guitarra eléctrica, acústica y bajo), Alejandro Martínez (teclados y voces) y un Marino Sáiz (violín y teclados) muy subrayado en técnica y musicalidad sobresalieron tanto en capacidad de conjunción, diálogo y complementariedad como en solitario en muy diferentes instantes.
El murciano se inició en el mundo de la música centrado en la canción de autor. Así, en una primera etapa y dentro de esta escena se alzó con muy diversos premios en distintos certámenes. En 2009 inició el proyecto de Funambulista, apelativo con el que quiere remarcar el camino de un intérprete musical que debe trazar su línea y camino, tratar de aprender de disfrutar del vértigo de este oficio e intentar sorprender al público y hacer sentir especial a sus seguidores cuando asisten a algunos de sus conciertos. Cantero no ha olvidado sus orígenes, ya que un núcleo importante de sus composiciones parten de este estilo, aunque se aproximan en mayor medida al pop, al rock y a otros ecos. No obstante, aprovecha el talento de sus músicos brindándoles un notable espacio para complementar y ampliar su línea vocal y dotar de mayor profundidad y llegada a su propuesta. El animal (2022) es su último álbum de estudio (como comentamos, da nombre a la gira por la que viajó a Málaga).

En el propio texto de presentación del concierto, Funambulista ya comenta que no pretende cambiar el rumbo de la música, vender ninguna moto o marcar nuevas tendencias. De esta forma, su preferencia se evidencia en ofrecer muy diferentes emociones, sensaciones y sentimientos a través de un núcleo de canciones diverso y variado. En ellas, refiere al amor, al desamor, el costumbrismo, la cotidianeidad, la infancia, la adolescencia, la juventud, la tolerancia, una filosofía de vida abierta, respetuosa y libre, la importancia de la familia, la tierra o la raíz. Tampoco olvida la crítica a algunas convenciones, ideologías o grupos de la sociedad actual. Parte de tiempos lentos y medios, tintes melancólicos en no pocas ocasiones, metros binarios, letras poéticas y magnéticas, cercanía, simpatía y un muy buen tono musical que parece crecer en intensidad y profundidad cuando eligen tonos menores.
Cantero y su trío acompañante iniciaron el concierto, como no podía ser de otra manera, con Bienvenido. Desde el primer instante se evidenció un fantástico sonido y una cuidada iluminación, tónica de toda la velada. Viento a favor mostró que el público no había acudido únicamente a escuchar, ya que buena parte del Cervantes se arrancó a cantar y a acompañar con palmas la propuesta musical ofrecida desde el escenario. Tras saludar, agradecer y acreditar que era un auténtico placer para ellos estar en un teatro y en una ciudad tan increíble, solicitaron a los asistentes por primera vez que no dudaran en pedirles en voz alta cualquier canción que quisieran escuchar. Bendita mi suerte y El mismo lugar, sin la guitarra con la que se había acompañado en los temas anteriores, continuaron la terna.
Cantero recordó a continuación en La vida de antes la importancia que ha tenido en su devenir y en su catálogo su pueblo, familia e infancia con un violín creciente y de timbre bellísimo, tal y como también aconteció en Quédate. Esa luz dejó paso a Hasta que amaneciera, canción en la que, de nuevo, volvió la vista a su adolescencia, a su localidad de origen y a las tribus urbanas que se mezclaban en armonía y diversidad en ese momento. También sirvió para homenajear a Insurrección, de El Último de la Fila.
Dedicó la siguiente canción a las mujeres que han sido importantes en su vida tanto en el amor como en la familia, en su educación y en otros muchos ámbitos. Con buen criterio, en Fiera presentó por primera vez a su banda para agradecerles sus trabajo. Tras Ya verás se sucedieron las peticiones de no pocos asistentes, con Salida 32 no olvidó señalar la doble moral de ciertos sectores de la sociedad actual, gracias a Sigo marcó de nuevo una notoria intensidad en la ejecución y en Esa luz mostró un teclado muy subrayado.
El murciano atendió a una de las muchas solicitudes que le llegaban desde el público con Me inventaré. Se confundió en la letra en el inicio de la interpretación, causa de tocar en el alambre. Con naturalidad y humildad, charló brevemente con sus músicos, se disculpó con una sonrisa y volvió a arrancar instantes después. La agrupación se despidió por primera vez con Superpoderes y Éramos reyes, aunque no tardaron en regresar a las tablas del Cervantes, primero teclado, luego violín y después guitarra y voz.

Con Solo luz marcó uno de los instantes de la velada, ya que Diego Cantero dejó el micro en el escenario y se bajó al patio de butacas a cantar sin acompañamiento y al lado de un público que lo ovacionó de pie. Ya no se sentaron para disfrutar de las vitalistas y positivistas Me gusta la vida y Quiero que vuelvas con las que, esta vez sí, Funambulista se despidió de un concierto en el que destacó en equilibrio, conexión y diálogo.







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