El Museo Carmen Thyssen Málaga acoge hasta el 4 de julio en la Sala Noble Paraíso perdido, una instalación participativa creada por el Área de Educación y Acción Cultural del Museo Carmen Thyssen Málaga que ha contado con el asesoramiento y la participación de la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Andalucía Oriental.
Paraíso perdido propone una reflexión sobre los aprendizajes recibidos tanto en la infancia como en la edad adulta, ya sea dentro o fuera de los sistemas reglados. Esta reflexión se lleva a cabo a partir de historias y testimonios de voz en primera persona, entre quienes se encuentran tanto los propios trabajadores y trabajadoras de la CEAR como personas refugiadas acogidas por esta Comisión.
En palabras de Lourdes Moreno, directora artística del Museo, con Paraíso perdido se propone «un retorno a un espacio común de aprendizaje a modo de aula onírica, donde escucharemos experiencias de personas anónimas de las que después han brotado aprendizajes: desde la pérdida de seres queridos a anécdotas sobre travesuras y juegos de infancia».
Para la escenificación de Paraíso perdido, el Museo Carmen Thyssen Málaga también ha contado con la colaboración del colegio jesuita San Estanislao de Kostka, de la barriada de El Palo, que ha cedido el mobiliario escolar que forma parte de la instalación participativa.







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