Juan Echanove encarna a Quevedo en la versión libre de Los sueños escrita por José Luis Collado y dirigida por Gerardo Vera, montaje que se pudo ver por partida doble el pasado fin de semana en el Cervantes dentro de la programación del 35 Festival de Teatro. Rodeado de un elenco formado por Beatriz Argüello, Ángel Burgos, Críspulo Cabezas, Markos Marín, Antonia Paso, Marta Ribera, Chema Ruiz, Eugenio Villota y Abel Vitón, Echanove, que no deja el escenario durante las dos horas de función, ofrece una interpretación extraordinaria en donde se emplea, según sus propias palabras, “hasta que no le queda ni un gramo de fuerza física ni emotiva”.

En los distintos Sueños, que, pese a su dispersión temporal y carácter independiente conforman finalmente un conjunto orgánico y estable, la justicia y sus funcionarios son blanco habitual de las críticas de Quevedo, probablemente atendiendo a su propia experiencia como pleitista. También los bajos oficios se encuentran condenados, portavoces igualmente de los vicios de una sociedad donde los engaños y fraudes estaban a la orden del día. La acción transcurre en un infierno blanco y frío, desprovisto de una visión paisajista, representado aquí por una escenografía igualmente helada por donde pasean la envidia, el hambre y la muerte; es ahí donde Quevedo acusa y sitúa los comportamientos que provoca la decadencia del Barroco. El actor madrileño afirmó en rueda prensa que, a día de hoy, es el mejor papel que ha hecho para teatro. Y es ahora, a sus 56 años y tras casi cuarenta subido a las tablas, cuando cree “entender cómo se hace ésto. Tengo la sensación de que ahora empiezo a trabajar bien”.

Foto: Iñaki Zaldua

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